Buenos tiempos para la e-lírica

The shilling book de signora oriente
Si defiendes el ebook y sus posibilidades para la literatura, los gafapastas te miran por encima del hombro. ¿Y qué hay del placer del papel? ¿Acaso no es importante el tacto de la página? ¿El olor de la tinta y de las cubiertas? Me parece estupenda la apreciación sensorial del libro y soy extremadamente fetichista en este sentido, pero los que reaccionan así ante la implantación del libro electrónico no lo hacen por romanticismo: lo hacen por pleno desconocimiento.
El ebook nos ofrece a los lectores más ventajas que inconvenientes, pero tampoco es cuestión de abrumar. Por eso, hoy me centro en una de las mejoras que traerá el libro electrónico, de la que nos beneficiaremos todos los lectores de poesía, así como los poetas. El principal problema al que se enfrenta la edición de este género es la baja venta que tiene en el mercado. Un poemario editado por un sello de distribución nacional puede vender trescientas copias en toda España, lo que hace que el libro no salga rentable para el editor. Por este motivo, sólo se editan a los poetas que tienen cierto renombre, los ganadores de premios y poco más. Cuántos poetas coleccionan cartas de rechazo de editoriales junto a sus manuscritos inéditos…
Con el libro electrónico desaparece el problema de la tirada. No tenemos que imprimir y distribuir una cantidad mínima de libros para que salga rentable y con un precio razonable. Nadie ha de invertir en papel, tinta y logística: con un simple archivo colgado en una librería online le damos la oportunidad a ese poeta, minoritario y poco conocido, de que venda veinte descargas de su libro. Veinte lectores para un poemario inédito. ¿No os parece maravilloso?
Por todo esto y mucho más no entiendo que los detractores del libro electrónico se escuden en su amor por la literatura para quemar lectores en la hoguera. ¿No será que no tienen ni idea de cómo funciona este mundillo?


Será, será, pues la ignorancia siempre ha sido muy atrevida. Nada que objetar, desde luego, al e-book, perfectamente compatible con el de papel y últil y práctico para varios supuestos. Incluido ése de las ediciones baratas para poetas inéditos, malditos o minoritarios. Aunque tal ventaja también puede ser un handicap: la inflación lírica, algo de temer por lo agobiante para los que quieran estar al tanto de lo que se cuece en el Parnaso. Pero, en cambio, democratiza la literatura muchísimo. En fin, pros y contras, casi como en todo.
Hay muy buenos grupos de música descubiertos gracias internet porque una discográfica jamás los hubiera editado. Coincido en que puede pasar algo similar con el libro digital!
Inflación lírica, me encanta la expresión (aunque no los efectos). Creo que ya tenemos inflación literaria, por lo que no notaremos demasiado la subida de los tipos y la bajada del interés. Pero seguro que entre el caos de autores, obras, pseudo-autores y pseudo-obras, encontraremos joyas que se pasaron demasiado tiempo encerradas en cajones en estado comatoso. Como dice Laura, con la música esto ya ha sucedido, sólo démosle un poco de tiempo.
yo he disfrutado inflación lectora este verano y sin esperar al e-book. En la cama y en posturas imposibles con el portatil, he leido como nunca y desechado/disfrutado libros a punta pala. Económicamente no lo hubiera podido sostener si fuese en papel pero sí me ha permitido seleccionar lo que compro
Eres una firme candidata al ebook, isa… la pantalla del ordenador tiene brillos y un tamaño muy incómodo. Pídele uno a los Reyes Magos!
Siempre llevo uno o dos libros en el bolso y aprovecho para leer en cualquier momento. La de lecturas que le debo al bus urbano… en mi caso, solo con pensar en la ligereza del ebook ya tengo ganas de tener uno para no ir molida por el peso que llevo en el bolso… supongo que, al final, ambos formatos convivirán.
Estoy de acuerdo con la implantación del e-book y creo que harán que la literatura y en general el conocimiento sea muchísimo más accesible. Los jóvenes están cada vez más familiarizados con las nuevas tecnologías que con los libros de toda la vida, eso es cierto, pero también es cierto que leen (leemos) mucho a través de la pantalla del ordenador, y por un precio muchísimo más bajo. Quizá sea el principio del fin de la industria , y me pregunto a partir de qué criterios establecerán el precio de un archivo de libro… ¿cuál será más caro? ¿el que ocupe menos bits? del papel, pero no del arte, de la lírica y de la creación… Supongo que ahora empezará a jugar un papel más importante la promoción del autor/a…
Esto mismo pasa con los periódicos… periodistas, estad al tanto, que en unos cuantos años nos quedamos sin imprenta!
Uy creo que sobra algo en la anterior entrada… bueno, me habéis entendido… (espero)