Antecomienzo

November 30th, 2009 § 5

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No detenerse.

Y cuando ya parezca

que has naufragado para siempre en los ciegos meandros
de la luz, beber aún en la desposesión oscura,

en donde sólo nace el sol radiante de la noche.

Pues también está escrito que el que sube

hacia ese sol no puede detenerse

y va de comienzo en comienzo

por comienzos que no tienen fin.

JOSE ÁNGEL VALENTE

El sórdido conejito de Nick Cave

November 30th, 2009 § 0

La muerte de Bunny Munro de Nick Cave
Global Rhythm Press
N.º págs: 240
PVP: 22 €

Oscura, divertida y sulfúrica. Así es la nueva novela de Nick Cave, más o menos como todo lo que hace este hombre. La muerte de Bunny Munro cuenta la historia de un representante de cosméticos cuya mujer se suicida y se ve obligado a encargarse de su hijo, Bunny Junior. Munro está obsesionado con las vaginas, sobre todo con la de Kylie Minogue y Avril Lavigne. Así, mientras Munro visita a sus clientas a domicilio y, de paso, intenta explorar su entrepierna, Bunny Junior se queda en el coche leyendo con fruición una enciclopedia que le regaló su madre antes de colgarse en su cuarto.
Es una novela dura, de las que te hacen fruncir el morro en según qué pasajes. Pero Cave sabe iluminar esos momentos de tiniebla con un relámpago de humor cáustico. Un libro concentrado, como una pastilla de avecrem de murciélago. Compradlo o robadlo, pero sobre todo, leedlo.

Mientras leía las andanzas de Bunny Munro pensé que ojalá Cave hubiera compuesto un par de canciones para acompañar a su obsesivo personaje. Si hubiera sido así, ¿os imagináis comprar el ebook con los mp3 incluidos? Le veo tantas posibilidades a este cacharrito que la imaginación se me dispara…

Las musas funcionan

November 25th, 2009 § 4

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No nos llamamos Calíope ni Clío ni Urania, pero las musas terrenales tenemos algunos poderes. Hacemos que a la gente le entren ganas de patinar, por ejemplo.

Buenos tiempos para la e-lírica

November 20th, 2009 § 8

The shilling book de signora oriente

Si defiendes el ebook y sus posibilidades para la literatura, los gafapastas te miran por encima del hombro. ¿Y qué hay del placer del papel? ¿Acaso no es importante el tacto de la página? ¿El olor de la tinta y de las cubiertas? Me parece estupenda la apreciación sensorial del libro y soy extremadamente fetichista en este sentido, pero los que reaccionan así ante la implantación del libro electrónico no lo hacen por romanticismo: lo hacen por pleno desconocimiento.

El ebook nos ofrece a los lectores más ventajas que inconvenientes, pero tampoco es cuestión de abrumar. Por eso, hoy me centro en una de las mejoras que traerá el libro electrónico, de la que nos beneficiaremos todos los lectores de poesía, así como los poetas. El principal problema al que se enfrenta la edición de este género es la baja venta que tiene en el mercado. Un poemario editado por un sello de distribución nacional puede vender trescientas copias en toda España, lo que hace que el libro no salga rentable para el editor. Por este motivo, sólo se editan a los poetas que tienen cierto renombre, los ganadores de premios y poco más. Cuántos poetas coleccionan cartas de rechazo de editoriales junto a sus manuscritos inéditos…

Con el libro electrónico desaparece el problema de la tirada. No tenemos que imprimir y distribuir una cantidad mínima de libros para que salga rentable y con un precio razonable. Nadie ha de invertir en papel, tinta y logística: con un simple archivo colgado en una librería online le damos la oportunidad a ese poeta, minoritario y poco conocido, de que venda veinte descargas de su libro. Veinte lectores para un poemario inédito. ¿No os parece maravilloso?

Por todo esto y mucho más no entiendo que los detractores del libro electrónico se escuden en su amor por la literatura para quemar lectores en la hoguera. ¿No será que no tienen ni idea de cómo funciona este mundillo?

El mejor del año

November 17th, 2009 § 14

Desconozco el motivo pero me da una gran tranquilidad elaborar listas, balances y conclusiones de cualquier cosa sin ningún motivo especial… todavía más ahora que termina el año o eso me parece por las luces de Navidad que ya cuelgan como pegotes en esta ciudad a 26 ºC. Ya he hecho una lista –provisional– de mis ‘tuenti’ favoritos del 2009. Se instala de manera definitiva ‘La Carretera’ de Cormac McCarthy que es, sin duda, el mejor libro que ha caído por mis manos este año. ¿Estará la peli a la altura? ¿Me decís cuáles han sido vuestros libros favoritos? Tomo nota. Haré otra lista… mmmmm

El turista y la diferencia

November 12th, 2009 § 6

Dice Agustín Fernández Mallo en Nocilla Lab (Alfaguara):

“El turista recorre países y siente empatía por lo que allí descubre debido únicamente a que todo le recuerda a algo que ya existe en otros lugares que ha conocido, algo que sin ser exactamente igual a lo que ya ha visto, es en cierto modo igual, el Replicante de Blade Runner, y todo esto tiene mucho que ver con lo que entendemos por frontera, por solapamiento de dos superficies, porque hallar una novedad absoluta sería monstruoso, insoportable, una pesadilla, en la misma medida que también lo sería la identidad absoluta.”

¿Será cierto? ¿Nos horrorizaría la visión de algo inédito en un país diferente al que conocemos? De hecho, ¿por qué viajamos? En mi caso, me siento como pez en el agua en un lugar que desconozco, rodeada de extraños que hablan una lengua que no es la mía y comen platos que no he visto antes. Yo creía que buscaba la innovación, la diferencia, la sorpresa. Pero esta mañana en el autobús, mientras comenzaba la tercera novela de Fernández Mallo, he comenzado a dudar.

De lo único que estoy segura es de lo siguiente: la permanencia provoca analfabetismo. Sólo viajando aprendes según qué cosas que son necesarias para vivir. Sí, desde luego, me encuentro muy a gusto en el lugar donde nací, pero aquello de “como en casa en ningún sitio” es una coletilla de ignorante. En definitiva, ¿qué grado de diferencia o de similitud nos pone en marcha el cerebro? ¿Qué valoras tú más cuando viajas, el reconocimiento o el asombro?

What’s the difference? de KayVee.INC

Aquella noche el mar no tuvo sueño

November 9th, 2009 § 4

La playa de Benirràs guarda latidos roncos
como puños, golpes de libertad enamorada
del aire que suena y resuena cómplice
por el eco de unas manos en otras manos.
Una pulsión que crece rítmica y alada
desde la tersa piel que vibra y vibra
con caricias, cadencias y amaneceres rojos.

Nits de Sant Joan, que tanto tienen como dan.
El solsticio telúrico de la noche más corta
que se enreda en el fuego de la carne y la brasa
que te abrasa si pierdes pie, si tu canción
no da la nota acorde con la vida alta.
Nits de Sant Joan, que tal vienen se van;
dejando cuerpos olvidados en la arena,
un lucero del alba acribillado a besos
y las risas de humo entre los dedos rotos.

Como sus lunas llenas de aquellos veranos
olvidando Vietnan y sus apocalypsis now.
USA te usa y abusa, compañero del alma,
compañero, old chap de las praderas.
We shall overcome one day; y el temblor
de una fraternidad que daba escalofríos.
Las miradas, del cielo al suelo, buscando
ganchos tiernos donde colgarlas cerca;
y lunas blancas, ardores multiplicados.

Nits de Sant Joan, plenilunios de estío,
a Benirràs no volverás. Otro punto final.
Lo asesinamos entre todos, sin quitarnos siquiera
las flores del pelo largo ni la sonrisa lsd.
Otro refugio menos, dijo Alice bailando
aquella noche última. Otra venganza más,
contestó Peter abrazado a aquel rubio desertor
que no paraba de llorar en su hombro tostado.
Y la isla se durmió soñando en fuegos de artificio.

Trigésimo cuarto poema de Alice Carroll y Peter Pan venden piso en Ibiza de Julio Herranz (para acceder a todos los poemas del libro, haz click aquí).

Fotografía de Jordi Salewski Pascual

Y que conste que no me gusta Dan Brown

November 7th, 2009 § 9

Gafas cebra de Vacacion

Se abrió la veda con El Código da Vinci, y desde entonces todos los lanzamientos de Dan Brown son para los intelectuales como los cucuruchos de alpiste que venden en las plazas de las capitales: los gafapastas acuden como palomas hambrientas. No hay nada que vista más al erudito que criticar un libro que vende, porque eso demuestras que él está más allá de las modas y los gustos populares; él no pasa por esos aros por los que otros saltan alegremente; él no mira la mesa de novedades cuando entra en una librería por miedo a dejar de pronunciar los fonemas finales de los participios o a que se le ensucien los cristales y de repente no entienda a Adorno.
Sí, yo también he tenido mi época escupe-Babelias o mis rachas de naricilla subida. A pesar de ser rubia, he leído a muchos filósofos y expertos en teoría de la literatura, y aunque muchos de ellos me han resultado soporíferos, no me he resistido a la tentación de fastidiarle a alguien un café detallándole las excelencias de tal o cual texto. Pero también sé comerme un falafel sentada en una escalera, lo que en el mundo de la intelectualidad equivaldría a leer Los pilares de la Tierra… ¡y confesarlo en público! ¿Por qué los estudiosos son tan estirados? ¿Quién les ha hecho creer que su tarea no es criticar una obra sino a quién disfruta de ella? Los lectores de Dan Brown, Isabel Allende, Ken Follett, Stephen King… son tratados como ignorantes sin criterio, y como algún día se junten todos y den un salto ocurrirá lo mismo que cuentan de los chinos: nos iremos todos al carajo.
Ya que estamos, una de las quejas más comunes de los gafaplastas, como los llama un amigo con mucha puntería, es el poquito espacio que se dedica en los medios de comunicación a la cultura, sobre todo en la prensa. Tienen toda la razón, pero esa carencia todavía se ve más acentuada por su empeño en malgastar los pocos módulos que destina un periódico a la crítica literaria, cinematográfica o artística en general, a cargarse una obra. Sería mucho más inteligente que no hablaran de lo que no lo merece según su opinión y reservaran esas pocas líneas para recomendar tal o cual obra.
¡Y que conste que no me gusta Dan Brown! El Código da Vinci me pareció previsible, lento y aburrido, pero no tengo nada en contra de la señora que acude a realizar su compra semanal a Carrefour con un chándal de tactel y mete en el carrito El símbolo perdido. Tampoco me gustan los espárragos y no disparo a las piernas de quiénes disfrutan con ellos.

Eso sí, el tactel habría que prohibirlo.

Telas de araña nocturnas

November 4th, 2009 § 6

fe

Desde la ventanilla de un avión, la vista nocturna de una ciudad siempre me ha parecido una enorme tela de araña de filamentos luminosos. Mientras el avión se aleja, me imagino que un enorme monstruo peludo avanza por las calles haciendo madejas de humanos para llenar la despensa. ¿Podría escribir un guión con esto? ;)

Where am I?

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