Dicen que los famosos se mueren de tres en tres. Por eso, tras el fallecimiento de Farrah Fawcett, la actriz con nombre de fiesta, y Michael Jackson, ¿quién será el tercero en recibir homenajes?
Como el tres es el número mágico de este post, os dejaremos apostar por tres celebrities que estén con un pie en la tumba. Y quien acierte se llevará un reconocimiento de Las Musas y, si se tercia, un librito de regalo cuyo título no podemos desvelar porque será escogido única y exclusivamente para la musa o muso ganador.
Aquí van mis nombres para la tanatoporra:
- Elizabeth Taylor, que aunque le dé al Twitter está muy yaya.
- La Duquesa de Alba, de quien sospecho que hace tiempo viajó a Haití y regresó convertida en zombi, que esta gente con dinero…
- Amy Winehouse, quien nunca falta en este tipo de porras por su afición al bebercio.
Ayer, en el ciclo Anem al Cine, me retorcí en la butaca de la sala viendo la película ‘La cuestión humana’ protagonizada por Mathieu Almaric (motivo principal por el que quise verla, este tipo es muy bueno). Es tan demoledora, tan gélida, tan cruel en su retrato de lo que es o puede llegar a hacer el ser humano que salí del cine con el frío metido en el estómago de tal manera que todavía no sé si me gustó o no. No puedo más que arrodillarme ante su director Nicolas Klotz por haberme acuchillado viva en la butaca. Varias veces me dieron ganas de irme de la sala y no es porque sea escatológica o sangrienta. Es implacable y difícil de ver. Lenta. Todo es frío y limpio, aunque extremadamente violento. Y eso es lo que el director quería contar.
Este texto es un ‘corta-pega’ de lo que encuentras en la wikipedia si buscas ‘ibicenco’. Ya hace un tiempo, buscando ‘Ibiza’ me encontré con un texto en inglés demoledor que decía que ‘el dedo de dios’ (en realidad Cap Bernat de Benirràs) y el huevo de Sant Antoni son los dos máximos exponentes del Patrimonio de la Humanidad de Eivissa (!). Ojito con lo wiki!
“Ibicenco
El ibicenco es la lengua materna de ibiza. Usa muy amenudo la vocal neutra que es ae aunque en ibiza tienen una letra para esta vocal. La gente lo confunde con un dialecto del catalán, pero n es así ya que el ibizenco tiene su propia evolución.El ibicenco enpezó a formarse hace miles de años, los fenicios y cartagineses dejaron su parte en esta lengua, también los romanos dejaron mas léxico al ibicenco, luego los musulmanes y el rei Jaume Primer.Todo el conjunto de partes enseñadas anteriormente (fenicio,cartagines,latín..)ha evolucionado juntamente e indiferentremente de las démas lenguas. El ibicenco en sí es una lengua cerrada aveces y abierta a la vez. Tiene gran variedad de palabras para decir una misma cosa, o incluso una misma palabra escrita d formas diferentes, ej: medio= mig´ o mix. Y la base de que no es dialecto del catalán es que al ser una isla alejada de cataluña no ha estado en contacto evolutivo con el catalán. Aquí les dejo unas cuatas palabras. Ibicenco=eivissenc o saivissenc. Perro= ca/cana. Cama=llit Palabras astellanas también. Colchon=colchon Ordenador=Urdanado. Tierra=tarra Gorrión=taulat … Pos Data: Escrito por un ibizenco natal.
Porque los viernes suelen ser divertidos.
Porque tengo cuerpo de rumba.
Porque esta canción me trae recuerdos muy dulces de un fin de semana loco y perfecto.
Porque el mundo se merece conocer a Ojete Calor y su éxito Corre, Sarah Connor.
Y si os ha gustado, no os perdáis otro de los hits de Ojete Calor. La canción titulada 0,60.
Sed muy malos este fin de semana y no dejéis pruebas que os incriminen.
Desterré hace años la idea de que los suplementos literarios servían para fomentar la cultura. Las críticas de libros que en ellos se publican no hacen más que repeler a los lectores, por engoladas, recargadas, pretendidamente ininteligibles y escritas con el único propósito del lucimiento personal del crítico. Y qué decir de los reportajes sobre exposiciones, cuando a los periodistas culturales les da por reseñar lo que cuelga de las paredes de una galería de Estocolmo o Nueva York, que nunca pasa de moda. Si quiero ir en metro o caminando, ¿me quiere decir usted que no hay nada en mi ciudad que sea digno de su pluma? En resumen, que esas páginas podrían ahorrarse y el Amazonas estaría más frondoso.
Uno de los últimos y más flagrantes casos de egocentrismo cultural lo encontré ayer en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia. A propósito del lanzamiento de la tercera entrega de la trilogía Millenium de Stieg Larsson, La reina en el palacio de las corrientes de aire, el suplemento abre con un extensísimo artículo cuyas primeras líneas de la entradilla son:
Cultura/s apostó desde el primer momento por la obra de Stieg larsson. Fue la primera publicación española que lo hizo, con un extenso dossier, días antes de que Los hombres que no amaban a las mujeres llegar a las librerías, cuando su autor era un desconocido entre nosotros.
Y se quedan tan anchos, qué narices… ¿Acaso le importa al lector si ellos fueron los primeros, o los terceros, o los décimo cuartos? Sin lugar a dudas, nos importa un comino del tamaño de un melón. Parece ser que con Larsson ocurre como con Ruiz Zafón y La sombra del viento, que funcionó por el boca-oreja de los lectores pero muchos periodistas se erigen los descubridores del autor (será que esperan a cambio una pensión alimenticia o un sueldazo como el de la ONCE). De hecho, en una ocasión estuve en una cena sentada al lado de un periodista barcelonés que me aliñó los entrantes, el primer plato, el segundo, el postre y la copa con sus sobrados méritos como “El Primer Periodista Que Creyó en Zafón” y lo eternamente agradecido que le está el autor. Qué sorpresa me llevé cuando no vi su nombre en la dedicatoria de El juego del ángel… :b
La conclusión sería la siguiente: a la hoguera con los periodistas pedantes y soporíferos. ¡Quememos los suplementos culturales! Y si alguien quiere informarse sobre qué libro comprar, qué película ver o qué exposición visitar, que le pregunte a un amigo, que seguro que no le obligará a besarle los pies antes de darle su opinión.
Peter: No te preocupes, estiro bien los ahorros
y poco a poco las clases van dando resultados
positivos. Me interesa más saber cómo lo llevas tú;
cómo te apañas sola; a quién ves, con quién sales.
No debería decírtelo, pero te echo de menos.
Sigo dándole vueltas a esta separación
y no sé si he hecho bien. A veces creo
que me he equivocado, que debería volver.
Alice: Me alegra, claro, que me eches de menos;
yo a ti también, por supuesto. Pero no debes
tirar tan pronto la toalla. Si volvieras ya
no habría servido de nada tu escapada.
Aguanta ahí el tiempo que habías decidido.
Y no quiero, además, darte detalles de mi vida
sin ti. Tranquilo, voy tirando; recursos no me faltan.
Peter: Vale, querida; ya sé que merezco tu silencio.
Esperaremos. Pero no olvides que mi intención
final no ha sido para nada separarme de ti,
sino ayudarte a ver que Ibiza ya no tiene
mucho que ofrecernos y que Londres, ahora,
a nuestra edad, tiene bastantes más ventajas.
Igual lo entenderías mejor si vinieras a verme.
¿Por qué no te das, y me das, esa oportunidad?
Alice: Eres la hostia, Peter. Todo lo filtras
por tu egoísmo infantil. No serviría de nada.
Insisto en que tu problema no es la isla,
sino tu miedo a envejecer; y en eso no puedo
ayudarte ni en Londres, ni en Ibiza
ni en la luna. Ya lo tenemos más que discutido.
Y no pienso aguantar tus chantajes nunca más.
Sabes de sobra cómo soy y qué siento al respecto.
Cuando te aclares de una puta vez, me llamas.
¿Quién no tiene alguna vida privada escondida en el desván? Rebecca Miller, que ha demostrado ser más que la hija de Arthur Miller, también demuestra en Las vidas privadas de Pippa Lee que cualquier ama de casa de clase media puede ocultar tras el bolso de marca y las bolsas de la zona gourmet del supermercado un pasado turbio, cuyas secuelas continúan vivas cuando se cierra la puerta de su elegante casa de barrio residencial.
Pippa Lee tiene cincuenta años y está casada con un prestigioso editor treinta años más viejo que ella. Cuando Herb, su marido, cumple los ochenta, deciden mudarse a una urbanización creada para gente mayor, que ofrece todas las comodidades para la tercera edad: asistencia médica, facilidades de movilidad y un ambiente creado por gente de la misma edad. En resumen, Pippa es la más jovencita del lugar… y eso que ya peina canas. Poco a poco irán aflorando una, dos y hasta tres vidas privadas y pasadas, repletas de secretos y secuelas que continúan abriendo heridas en la actualidad.
Todo un descubrimiento esta tocaya. Le seguiré la pista.
Las vidas privadas de Pippa Lee de Rebecca Miller Editorial Anagrama
N.º págs: 296
PVP: 18 €
Inmigrantes denuncian que les ofrecieron trabajo por ir a un mitin del PP
Una asociación de inmigrantes de Latinoamérica ha presentado este viernes una denuncia por presunto fraude a 39 de sus miembros a los que se prometió un puesto de trabajo si acudían a un mitín electoral del PP el pasado 2 de junio en Valencia, informan varios medios de comunicación.presidente del Partido Popular, Mariano Rajpliar fotografía
El Centro Integral de Inmigrantes Latinoamericanos de Castellón ha presentado esta denuncia ante la promesa de un trabajo en la recogida del ajo de Albacete y Murcia si acudían a uan acto de la formación popular.
Un comunicado de la asociación alega que la oferta de empleo llevaba como “requisito apoyar un mitin político en la ciudad de Valencia”.
Los trabajadores, más sus respectivas familias, acudieron a este acto, en la Plaza de Toros de Valencia, sumando el centenar de personas.
Tras varios intentos para conseguir el trabajo, el pasado martes se les informó que no había trabajo para ellos.
“El martes nos dijeron que había habido un problema y que los empresarios de Albacete habían dicho que ya no querían inmigrantes, que sólo contratarían a españoles”, apuntan.
La asociación denuncia en el comunicado que lo “traficantes de ilusiones juegan con los necesitados de un empleo y discriminan” a los inmigrantes
Mis papilas gustativas, mi estómago y mi epidermis no andan muy sincronizados. Hay gente que se zampa una paella de primero y un cocido madrileño a la hora de cenar y se queda tan ancho, gente que come un puré y tiene que lanzarse al almax y gente como yo, que tenemos un estómago selectivo y una piel de princesa radiactiva.
Si como marisco me hincho como un globo y me salen ronchas. Si me zampo un chorizo convivo con él un mes y ya le digo si quiere compartir piso conmigo. Si me como un kiwi se me llena el cuerpo de granos. Y me da rabia, porque si hay un humano omnívoro sobre la faz de la tierra, ese soy yo. (Lo único que no como son chuletones y callos). Contad, contad.
Los primeros días de Peter en Londres
fueron llevaderos. Vivía en casa de su hermano
George, por Canden Town, y se entretenía
buscando viejos amigos, disfrutando del ocio
ilustrado de la City, frecuentando pubs
y pensando en Alice con nostalgia y alivio.
Un sentimiento agridulce que le inquietaba a ratos.
Estaba tan hecho a ella, que no podía evitar
imaginar cómo reaccionaría ante las novedades,
tantísimas, que encontraba a su paso cada día.
Pero no la llamaba ni escribía. Habían decidido
que por un mes guardarían silencio mutuo.
Y no resultaba fácil mantener el pacto;
sobre todo en las noches que se le iba la mano
con las pintas de Guiness, su vicio favorito.
Fue a la cuarta o quinta resaca cuando decidió
que ya estaba bien de vacaciones. Se imponía
organizar un plan de vida para aclararse
las ideas; caso contrario, ese vago sentimiento
de culpa acabaría amargándole la decisión
tomada. Puso anuncios para dar clases de dibujo,
se apuntó a la British Library y empezó a hacer
footing por Hyde Park de buena mañana.
Era un otoño suave y no tenía muchos gastos.
Su hermano mayor, viudo de hacía dos años
y funcionario jubilado ya, no quería cobrarle
pensión. Sus dos hijos trabajaban en América
y vivía solo, con la ayuda de una asistenta.
Hasta le insistía en que invitara a Alice;
le caía bien y le tenía cariño. No entendía
esa separación absurda, decía. Peter disimulaba
como podía y se excusaba diciendo que pronto
las cosas cambiarían. Necesitaba tiempo.
Pedro Almodóvar es uno de mis musos. Su lenguaje propio, su originalidad, su arte para recrear escenas mundanas recubiertas de colores flúor y brillo de pexiglás me divierte muchísimo. Y por eso celebro su nombramiento como doctor honoris causa en artes por la universidad de Harvard. ¡Bien por los yankees! ¡Almodóvar rules!
Eso sí, podría haber festejado tan prestigioso reconocimiento con un poquito de música en directo junto a su insustituible compañero de micrófono, McNamara. Qué grandes canciones dejaron para la historia: Gran Ganga, Monja Jamón, Suck it to me… Pero, sin duda, una de mis favoritas es Voy a ser mamá. Con todos ustedes y para celebrar el comienzo de un fin de semana que pinta chulo, Almodóvar subido a dos taconazos de chúpame-la-punta con cuarto y mitad de eyeliner y el fantástico McNamara.
Mucho trabajar + poco dormir = agobio
Mucho pensar + poco descansar = agobio
Mucho movimiento + poca paz = agobio
Y podríamos seguir con las fórmulas hasta llenar líneas y líneas, para deciros que Las Musas no han muerto ni se han retirado de veraneo al Parnaso: es el agobio existencial el que nos impide musear tanto como nos gustaría.
¿Qué ocurre? ¿Será la época del año? Ojalá que lluevan tranquimazines en el campo, que caigan un aguacero de orfidal y mieeeel…
Where am I?
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