Una vez más, yo, que no leo poesía, vuelvo a mi poeta de cabecera, Raymond Carver.
El miedo.
El miedo es un asunto peliagudo. ¿Conoces a alguien que no le tenga miedo a nada? ¿A qué tienes miedo tú? ¿Es sana una pizca de miedo? ¿Nos manipulan con el miedo? ¿Anula el miedo nuestra capacidad de reflexión? ¿Es el miedo uno de los principales instrumentos de control social?
¿Te gustan las pelis de terror?
MIEDO
Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.
Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.
Ya dije eso.
CONCURSO MUSO: EL PRIMERO QUE ACIERTE DE QUÉ PELI ES EL FOTOGRAMA QUE ILUSTRA ESTE POST GANARÁ… GANARÁ … GANARÁ … LA ADMIRACIÓN DE ESTA MUSA, QUE NO ESTÁN LOS TIEMPOS COMO PARA PREMIOS QUE IMPLIQUEN PASTA
Hay que ver esta peli. Original, bien rodada, divertida y con un reparto redondo. Cuenta una historia muy tierna sin caer en la moñería ni en la lágrima facilona. Es más, a pesar de no entrar en la sala con palomitas porque era un cine de esos culturetas-gafapastas que ponen las pelis en versión original, en los que te arriesgas a ser el objetivo de miradas cargadas de odio si masticas una crujiente catufa, pues a pesar de todo esto disfruté como una enana con la historia de Jamal, Salim y Latika.
Y mis conclusiones tras el visionado, como dicen los expertos, son:
- Necesito un sari.
- A la primera que vea una academia de danzas de Bollywood, me apunto (que nadie se asuste, en la peli sólo hay un baile y es cortito, pero me encantó).
No Alice, que insistía que hasta de viejecita
seguiría bañándose en el mar sin
bañador, pero Peter había dejado
de hacerlo desde que el nudismo perdió
el aura de rebeldía y protesta
que tenía en las postrimerías del franquismo.
Desde que el único riesgo consentido
era que una medusa te besara el culo.
Aún tenía muy viva la memoria
de aquellos ocasos guapos en las Salinas
cuando el grupito de los íntimos
ocupaba una de las calitas alejadas
de la zona oficial de las familias,
y a pelo, con música hecha a mano
y humos de ida y vuelta, saboreaban
un paisaje de piel que resume la vida.
Como nunca olvidó la emboscada
de aquel agosto tórrido, cuando se vieron
envueltos por una nube de guardias civiles
que, a gritos y con porras, fueron a por ellos.
Qué subidón de adrenalina provocó
en todos. Carreras, golpes, zambullidas
de escape, discusiones a gritos de los más
indignados por el infame avasallamiento.
Peter y Alice fueron de los que acabaron
en el cuartelillo, con unos doce más.
El desenlace: bronca con moralina
fascistoide del torvo comandante de puesto;
multa de mil pesetas por escándalo público
y advertencia de que, si reincidían,
serían expulsados ipso facto de la isla.
Qué buenos tiempo; entonces sí que tenía gracia
broncearse en peligro los cojones.
Al conductor del autobús que pillo por las mañanas porque a pesar de haberse coscao de que la mayoría de días no marco el bono, hace la vista gorda e incluso sonríe por mi pequeña rebelión contra los precios del transporte público. Gracias por no delatarme ante los demás viajeros, demasiado legales para mi gusto, que estarían encantados de darme tres golpecitos en el hombro y obligarme a pasar el ticket.
¡Nueva tienda de camisetas de Las Musas Fashion! Nuevos diseños, para musa y para muso, que espero que os gusten y que iremos ampliando a medida que la imaginación nos lo permita. Si queréis comprar un regalito para alguien molón o para vosotros mismos, podéis entrar en esta web: lasmusas.spreadshirt.net
Con todos ustedes, la camiseta de la frase ganadora de nuestro concurso.
Cómo no, la primera frase que estampamos en nuestros firmes torsos.
Y una nueva incorporación, en este caso sólo para féminas.
Sé que en esta web entráis pintores, diseñadores y demás sujetos con mucho arte. No seáis demasiado despiadados con los diseños. Pensad que lo más complicado que he manejado en mi vida es un compás… y siempre acababa escapándoseme de las manos. Con el tiempo y un ratón, la tienda se ampliará con más y mejores ideas. ¡Happy weekend para todos!
Alice: Imagínate, Peter; aquí estaba
el altar del sacrificio; animales chicos,
pero he oído que, a veces, algún niño;
cuando la cólera de la diosa Tanit
vertía sobre la isla grandes desastres.
Hace veintidós siglos esto era sagrado
y aquellos ibicencos subían hasta aquí
acojonados por el peso de su fragilidad.
Peter: Para que veas; y hoy sólo es una ruina
que da pena. Un agujero enorme perdido
en el culo de la isla. Como para fiarse
de los dioses que fueron o de los que vendrán.
Sí, Alice, sí; una elocuente lección para
los que creen que el más allá les solucionará
los problemas de aquí. Pásame el porro, anda.
Alice: Cuando te pones racional, querido,
eres demoledor. Pero esos argumentos
no me convencen. Si te callas un rato
y abres tus chakras al flujo de esta cueva,
podrías sentir dentro algo espiritual
y mágico. Tanta energía acumulada
con tanta fe y por tantísima gente
deja huella, impregna estas piedras
con algo vivo que percibo casi a flor de piel.
Peter: Joder, tía, ¿te has metido un ácido?
Menudo alucine el que has pillado.
Pues vale, que te aproveche el cuento;
y si quieres más, con los poderes
que me asisten te ordeno sacerdotisa
de Tanit, ella, la Señora. Venga, bonita,
salgamos ya. Un bañito rico en sa Cala
y se te pasa el cuelgue de es Cuieram.
No seré yo quien eche piedras, ni libros de tapa dura, contra mi tejado. Yo como de este negocio y necesito que la gente lea para que puedan ingresarme mi exiguo sueldo a fin de mes. Sin embargo, me sorprende que nos quejamos de que la gente no lee, de que la media de españolitos que tienen el hábito de la lectura es insuficiente, de que habría que inculcarles a los niños esa costumbre… ¿A alguien se le ha ocurrido pensar que leer por leer no significa nada? ¿Que la única lectura que aporta algo es la que se hace con criterio y capacidad crítica?
Vaya por delante que no me estoy poniendo estupenda, que defiendo a muchos autores de best sellers que por el mero hecho de vender pilas y pilas de sus historias son denostados por algunos envidiosos. Lo que propongo es que si tanto esfuerzo nos tomamos por que los niños lean, por que adquieran esa costumbre al principio de su formación, sería de recibo enseñarles lo que pueden y deben exigirle a cada libro, según sus expectativas, según el género, según el autor… según lo que les venga en gana, lo que ellos consideren más importante.
La Federación de Gremios de Editores de España ha publicado el barómetro de hábitos de lectura y compra de libros de 2008 (para acceder al estudio completo haz click aquí). En dos brochazos, los datos más relevantes serían:
- El índice de lectura en 2008 ha sido del 54,6%. De esta cifra, el 40,4% de los encuestados afirma que lee todos los días.
- El 45,4% de los españoles no leen casi nunca.
- El 43,2% de las mujeres encuestadas son lectoras frecuentes, mientras que en los hombres el porcentaje baja hasta el 37,5%.
Por lo que respecta a los niños, sorprende que el 85,3% se declaran lectores (habría que averiguar si estaban sus padres o sus profes presentes cuando les hicieron esta pregunta). Sea verdad o sólo verdad a medias, enseñémosles que pueden decir en voz alta que un clásico les parece aburrido, que ese libro que tanto se compra y tanto se vende es una birria de arriba a abajo, que tal novela les ha parecido tremendamente divertida aunque haya sufrido el varapalo de los supuestos expertos, que le han atribuído el mefistofélico, el cancerígeno, el mortífero calificativo de “comercial”. Que nadie lea por leer: tenemos derecho a ser lectores críticos y no a tragarnos como si fueran cápsulas de antibiótico lo que algunos recomiendan desde los suplementos de cultura de los periódicos (quizá las páginas que menos aportan a los lectores de todas las que se imprimen en un diario) ni lo que los libreros colocan en el escaparate.
Y, según mi criterio, si os tuviera que recomendar un libro para el fin de semana sería este. Por supuesto, se aceptan insultos, pedorretas, pellizcos (suaves) y demás manifestaciones espontáneas de vuestra opinión.
Para los que tenemos la misma memoria que una carpa de pecera. Para los que nos apuntamos en veinte lugares diferentes aquello tan importante que no se nos puede pasar, y luego no recordamos dónde lo hemos anotado. Para los que estructuramos nuestra vida en listas que duermen el sueño de los justos en los fondos de los bolsillos junto a la pelusilla…
Remember The Milk (www.rememberthemilk.com), una web en la que podrás crearte tus listas infinitas… y siempre estarán en el mismo sitio. No las lavarás con los vaqueros, no se convertirán en papelillos sarnosos y, lo más importante, no se te olvidará nada de nada (o eso espero).
Una amiga de una amiga de Las Musas (a lo Objetivo Birmania, los amigos de nuestras amigas son nuestros amigos), tiene una tienda de camisetas online que es una pasada. La Subvertienda, se llama, y la tenéis a vuestra disposición en esta dirección: subversiondeluxe.spreadshirt.net. En la Subvertienda podréis encontrar prendas chulísimas con frases muy ingeniosas y un diseño molón, tanto para lucirlas sobre vuestros cuerpos serranos como para aquel amigo o amiga que no se merece un regalo del montón sino algo especial.
Por ejemplo, una camiseta ideal para las Navidades…
… y esta para la amiga lesbi.
¿No diréis que no nos preocupamos por vuestro fondo de armario? Ea, el que no va guapo es porque no quiere.
El retraso se ha debido a problemas técnicos, que siempre quedan mejor que admitir mis limitaciones cibernéticas, pero ya tenemos ganador del I Concurso Musil de Frases Dignas de Una Camiseta: nuestro aedo particular Julio Herranz. ¿Recordáis su frase?
Cómo no, Julio tendrá en breve su camiseta (cuando vaya a Ibiza, que así me ahorro los portes). Y si alguien se encapricha, podéis comprar la vuestra en los siguientes links. Recordad que con esto Las Musas no ganamos un duro sino que, si se diera el caso de que juntáramos cuatro perras, las invertiremos invitándoos a cubatas.
Os deseo un fin de semana largo y lleno de maldades que, cómo no, tenéis que comenzar escuchando el sábado de 9h a 10.30h el mejor programa de la radio pitiusa: Ayúdame a ser zurdo en Radio Èxit (90.7 fm si vivís en Ibiza y www.radioexit.com para los emigrantes).
Dedicado a los que tenemos buen despertar. Bon dia a tots!
Una canción de un artista al que no conocía, Oren Lavie (www.orenlavie.com), con un vídeo de lo más original. Una chica, un chico y un surtido de ropa de cama han sobrado para crear un clip que transmite buen rollito de una forma muy efectiva. ¿No os deja el cuerpo como de mañana de domingo?
Dice la Wikipedia: Se llama spam, correo basura o sms basura a los mensajes no solicitados, habitualmente de tipo publicitario, enviados en grandes cantidades (incluso masivas) que perjudican de alguna o varias maneras al receptor.
Desde Las Musas proponemos que el término se amplíe y sea aplicable a aquellos individuos plastas que te sacan de sus casillas de diferentes formas:
- Los que, sin que se lo hayas pedido, te explican su vida como si fuera un relato épico. Además, lo que en la mente de estos individuos es algo apasionante suele ser un peñazo sin ningún interés.
- Los que tienen opiniones para todo, aunque sean más lerdos que una zapatilla. Estos son los de “cuando tú vas yo ya he ido y vuelto tres veces”. Este patrón suele encarnarlo gente sin ningún mundo cuyas miras son más estrechas que el hueco del ascensor.
- Los que te dan consejos que no les pides y a los que jamás harías caso. Los reconoceréis en esos personajes que piensan que su vida es ejemplar, aunque tú te cortarías las venas con un clip oxidado si tu existencia se pareciera lo más mínimo a la suya. Suelen ser soporíferos, grises, inanes e intolerantes.
- Los que van de creativos. Todos conocemos a alguien que celebra sus propias ocurrencias, casi siempre de un calibre muy menor, y espera que tú también aplaudas sus truños intelectuales.
La lista puede ser infinita y seguro que se os ocurre algún subgénero más de gente spam de esa que te revienta las entrañas con sólo escucharlos hablar durante más de diez segundos (incluso se han dado casos en los que este plazo se acorta). Musas y musos, ¿a quién consideráis gente spam?
La última vez que estuvieron allí
fue en el 90, para una gala especial
de Ibiza 92. Una ocasión excepcional:
Montserrat Caballé y Fredy Mercury
presentaban una canción para la Olimpiada, Barcelona,
que les caló bien dentro en su desgarro exultante de contrastes.
Ahora, entrado el siglo XXI, volvían,
recelosos, empujados por los entusiastas hijos de unos amigos.
Tenéis que verlos, St Germain os gustará seguro;
su música es de lo mejorcito que se hace hoy.
Y fue Alice, claro, quien convenció a Peter.
Pero ambos se alegraron,
pues las máquinas se plegaron al servicio del talento.
Luego, en una terraza de noctívagos,
contaron a los jóvenes lo que había sido aquel lugar
en los veranos de los altos 70, cuando se llamaba Club San Rafael:
de piscina con bar de una urbanización,
pasó a ser punto de encuentro favorito
de los hippies. Sonidos psicodélicos,
drogas fraternales y un buen rollo suave
que terminaba en baño colectivo.
Alice y Peter, sin embargo, no dijeron
a los mozos renovados, poco atentos ya
a otra batallita de la pareja ajada,
cuál era el ritual final de esas noches
de luna y miel: salvo excepción por
sueño o abulia, ellos dos siempre iban a follar
bajo una higuera discreta y frondosa
desde la que se veía la iglesia del pueblo.