Ahora que te has ido durante cinco días
fumaré tantos cigarrillos como quiera,
donde quiera. Tostaré pan y me lo comeré
con mermelada y con tocino grasiento. Gandulear
Consentírmelo todo. Pasearé por la playa si siento
que me apetece. Y siento que me apetece, solo y
pensando en mis años jóvenes. La gente
que entonces me amaba más allá de la razón.
Y en cómo yo les amé a ellos por encima de todos los demás.
Excepto de una. ¡Estoy diciendo que haré todo lo que
quiera aquí mientras tú no estás!
Pero hay una cosa que no haré.
No dormiré en nuestra cama sin ti.
No. No me resulta agradable hacerlo.
Dormiré donde yo maldigo a gusto si me apetece,
donde duermo mucho mejor cuando no estás
y no puedo cogerme a ti como lo hago.
En el sofá roto de mi estudio.
De ‘Donde hayan vivido’ de Raymond Carver.
Ayer, no comprendo el motivo, me vio a la cabeza. Hacía años que no pensaba en este librito. Casi diez. Supongo que es el fin de un ciclo porque, ahora, al releerlo, he entendido cosas completamente diferentes en sus palabras.
A bordo del avión que nos iba a transportar al Nuevo Mundo, con ocho horas largas de vuelo en el horizonte, me enteré de tres grandes mentiras sobre la seguridad aérea que damos por ciertas:
Mentira n.º 1) Si los fabricantes de aviones comerciales pensaran en la seguridad de los pasajeros deberían dirigir los asientos hacia la cola y no hacia el morro, como sí hacen en las aeronaves militares. ¿Y si alguien se marea? Pues se le encesta una Biodramina en el gaznate y listos.
Mentira n.º 2) Nadie jamás ha sobrevivido a un accidente aéreo en el mar. Así que cuando la azafata les explique con esa fluidez gestual que suele caracterizarlas, el funcionamiento del aparatoso chaleco salvavidas, aprovechen ese tiempo para abrir el cenicerito del reposabrazos y averiguar de qué sabor era el chicle que mascaba el pasajero que ocupó anteriormente su asiento.
Mentira n. 3) Los cinturones de seguridad no sirven para salvaguardar la vida del viajero sino… su cadáver. Sí señores, no piensen que ese trocito de tela hará que puedan ver crecer a sus hijos, sino que si se estampa usted contra el suelo y queda hecho un guiñapo, si su fiambre -dicho sea con todo el respeto y el cariño hacia sus restos- está bien atadito al asiento 12F sabrán a quién está enterrando su afligida familia. Si, por el contrario, usted es de los rebeldes y no se abrocha el cinturón, con el impacto se hará confetti y se esparcirá sin orden ni concierto. Llegados a este punto, lo único efectivo es un molde dental, un procedimiento más costoso en tiempo y dinero.
Por estas razones, cuando la azafata se acercó con su coleta y sus horquillas para comprobar si yo era una pasajera obediente con las normas de aviación civil, le mostré la más amplia de mis sonrisas y le dejé contemplar durante largo rato mis incisivos, mis caninos y mis molares. Ah, y si alguna vez se encuentran en una situación extrema de piño seguro, abran un poquito la boca, que así es más fácil introducir el yeso. Smile!
Este verano miraba con envidia los informativos, tanto los pretendidamente serios como los del corazón, ansiando que algún juez girara las cervicales hacia el este y nos enviara a Balears a los mismos investigadores que están desbrozando la mierda de la Operación Malaya.
Han comenzado por Andratx, pero les pediré a los Reyes Magos que continúen por Eivissa y Formentera. Nos merecemos una etapa de liquidación total en nuestros grandes almacenes de la política prêt-à-porter, que últimamente no nos tocan más que saldos tarados. Seguro que esta noche más de uno se ha tomado ración doble de Orfidal antes de rezar sus oraciones.
Queridas, queridos y desconocidos a los que aprecio:
Tras mi paso por el Caribe, he traído en la maleta algo más que souvenirs y un moreno color azúcar de caña que es la envidia de mis compañeros de trabajo.
Como es costumbre en la República Dominicana, todo comienza y termina con una canción. Así que directamente desde una escuela de La Ceiba, os traigo el cuento de la lechera tropical o la canción del medio peso:
Con medio peso compré una vaca,
y esa vaca me dio vaquitas.
Tengo una vaca,
tengo vaquitas,
y todo eso… ¡Con qué!
Con medio peso.
Con medio peso compré una burra,
y esa burra me dio burritas.
Tengo una vaca,
tengo vaquitas,
tengo una burra,
tengo burritas
y todo eso… ¡Con qué!
Con medio peso.
Sustitúyase la palabra en negrita por chiva, silla (yo tampoco lo entiendo, pero así lo cantaban) y lora, y se obtendrá el sonsonete que resuena en mi cabeza desde hace una semana.
…nuestro muso en la sombra, que hoy cumple años bajo una palmera caribeña en compañía de la mulatona más rubia jamás vista.
En un ataque de narcisismo aprovecho para recordar que, dentro de poco…. un 12 de diciembre (de 1975) vine al mundo y, años antes, también…
1821 – Gustave Flaubert, novelista.
1863 – Edvard Munch, pintor.
1901 – Ramón Serrano Súñer, político .
1902 – Antonio José Martínez Palacios, compositor.
1903 – Yasujiro Ozu, cineasta.
1915 – Frank Sinatra, cantante y actor.
1946 – Emerson Fittipaldi, automovilista.
1950 – Francis Montesinos, diseñador y modisto.
1970- Jennifer Connelly, actriz.
Esos son los mios, y cada vez estoy mas convencida. Estoy en la gloriosa Republica Dominicana, remojandome en este mar calentito, tomando el sol (rebozada de crema cual croquetilla, eso si) y bebiendo roncito del rico.
Que nadie se despiste por mi pinta walkirio-aria: soy una caribena (aunque un pelin albina).
Prometo mas info, pero es que se me acaba la conexion a Internet, papasitos…
“Yo no he dormido muchas noches. Yo sufro mucho con estas obras. La gente no se lo creería. Soy una persona que sufre mucho y todavía me ocurre”. Mabel Cabrer, consellera de Obras Públicas, en una entrevista sobre las obras de carreteras.
Ella, bajo el sol de Caribe. Él, con un discípulo aventajado de Pessoa. Yo, en el curro tras cuatro horas de sueño, dos cafés y una canción para despertarme: Summer son de Texas…
Luce el sol ahí fuera.
Mi deseo es sencillo: una terraza, un periódico y, a ser posible, Ella y Él para comentar las noticias divinas y humanas.
Una voz de ángel sensual y dolorido, un talento del que se regala una vez en cada generación, y hubiera cumplido hoy 40 años y a saber cuántos discos. Jeff Buckley murió en 1997, tras dejarnos canciones maravillosas que no han envejecido en estas cuatro décadas. Como él, aunque sea porque no le dio tiempo. Tuvo una vida extraña y corta, como su padre Tim.
Si no lo conocéis, escuchad su album Grace, y no hagáis nada más. Esta música se mastica, se ve y se toca, así que os recomiendo no tener ocupado ningún otro sentido. Sería como intentar enamorarte mientras vas al dentista: los ángeles merecen exclusividad.
La receta del ‘polvo á feira’, es decir, pulpo a la feria.
Cosas del gallego esto de mezclar los pulpos con los polvos.
Lo mejor es hacerse con un pulpo hermoso; de dos kilitos va bien. Los pequeños no cunden nada así que abstenerse los mediterráneos. El tamaño sí importa cuando hablamos de tentáculos.
Lo mejor es que esté limpio y previamente congelado. En este caso no habrá que ‘mazarlo’ previamente. Así, si el pulpo es fresco será necesario cogerlo firmemente y darle unos cuantos golpes contra una superficie dura, a ser posible un mármol, para que la carne se vuelva más tierra y no quede dura tras la cocción.
Entonces se pone agua a hervir en una olla alta. Cuando rompa en ebullición se introduce el pulpo con un pincho y se escalda tres veces sacándolo y metiéndolo rápidamente de la olla. A la tercera se deja cocer unos 25 minutos. El truco de mi madre, que es la que cocina porque yo soy la reina del bocata y la ensalada contodoloquehayaenlanevera, es cocer a la vez una cebolla grande, más o menos del tamaño de la cabeza del pulpo. Cuando la cebolla esté tiernita lo estará el pulpo también. Una vez cocido el ‘animal sin alma’ (Becks dixit) es conveniente dejarlo en la olla con el fuego apagado un rato para garantizar su ternura. Lo sacamos con un pincho o algo largo. Entonces se trocea con unas tijeras, se le echa sal gorda, pimentón (picante o no, al gusto) y un chorro de aceite ¡de oliva!
Dios, estoy salivando.
Slurrrp.
Borat Sagdiyev es un reportero de televisión nacido en Kazajstán. Es antisemita y machista, racista y desagradable a la vista. Las aficiones de Borat son el ping-pong, la lucha libre, disparar a perros y bailar música disco, no sabemos si en ese orden.
En este vídeo se entrevista con el Arizona Republican Committe, y lo mejor es que Borat es un personaje inventado, interpretado por el actor Sacha Baron Cohen, que consigue que los estadounidenses más cavernícolas saquen a la bestia que llevan dentro.
Allí era a donde iba la gente a morir. Una vez que el alma se separaba del cuerpo, lo enterraban a uno y su alma se largaba al otro mundo. Willy había insistido sobre eso durante las últimas semanas, y en la mente del perro ya no cabía duda de que el otro mundo era un sitio que existía de verdad. Se llamaba Tombuctú, y por lo que Míster Bones podía colegir, se encontraba en medio de algún desierto, lejos de Nueva York y de Baltimore, lejos de Poelonia y de cualquier otra ciudad que hubiesen visitado a lo largo de sus viajes. En un momento dado, Willy lo describió como un “oasis de espíritus”. En otro momento dijo:
- Donde termina el mapa del mundo es donde empieza Tombuctú.
Extraído de Tombuctú de Paul Auster, uno de los escritores favoritos de Las Musas.
Prométeme que en tu próxima fiesta de cumpleaños tendrás esta canción. Prométeme que la bailaremos y que te podrás los guantes esos, en rosa y negro, de agujeros. Dancing, dancing.
Como todos los lunes, encontraréis en Gratisfree el relato ilustrado o la ilustración relatada que hacemos al alimón Ric Bofill y esta servidora, el equipo R&B. En esta ocasión se titula Ícaro impar y también podéis leerlo aquí, si es que no vivís en Eivissa ni en Formentera.
Una es partidaria del sol, del calor y del tirante perpetuo. Encima soy de letras, así que se me hacía difícil entender la gravedad del cambio climático, ya que si alguna explicación pillaba en un informativo de televisión o un especial del canal National Geographic, lo único que mi cerebro lograba retener es que los polos se están derritiendo y el nivel del agua aumenta.
Pero el otro día vi An Inconvenient Truth, el documental basado en las conferencias que pronunica Al Gore sobre el cambio climático y sus desastrosas consecuencias. Véanlo, no pueden perdérselo, y aunque es cierto que el tono apocalíptico te mete bastante miedo en el cuerpo, también lo es que los datos científicos, objetivos y para nada partidistas, cantan verdades espeluznantes.
Al terminar la película extraje dos grandes conclusiones:
- Si seguimos haciendo el bruto con el planeta nos lo cargaremos y nos quedaremos sin hábitat, sin animales, sin comida… Es un suicidio con fecha de entrega del cadáver.
- Al Gore es demasiado listo como para ser presidente de los EE. UU. Es imposible que se identifiquen con un político de esa talla.