Esto de volver al curro tras dos semanas de ocio vacacional es duro, ay. Y con tormenta, como si de una infanta Leonor cualquier se tratase. En fin, no somos nadie; esclavos consentidos por favor del convenio colectivo.
Laura, te llamo un día de estos, no ando muy fino hoy. Y lo de cuidar a tu gatita, pues va a ser que no. El precedente de Humphrey fue la excepción, ya sabes que no soy muy amigo de estas cosas; pero hablamos.
Ale, familia, a currar que son… muchos días.
Y llueve, ay
October 31st, 2005 § 2
Lo que se me perdió en Alcobendas
October 30th, 2005 § 8
Allí estaba yo el jueves, más nerviosa que una liebre en un canódromo y mirando Alcobendas como si fuera el sitio más raro del mundo. ¿Por qué cuando estamos en una ciudad extraña nos parecen curiosas cosas de las que pasamos en campo propio? En fin, supongo que los nervios pre-sarao tuvieron mucho que ver.
Llegamos temprano por la tarde y con un molesto chirimiri aguándonos el tema. Tras una siesta frugal nos acicalamos y salimos hacia el Centro Cultural Pablo Iglesias, el lugar del crimen escogido para la presentación del libro en cuestión. Sigue el chirimiri y yo sigo sufriendo una cojera de origen inexplicable que me dio el miércoles. Ay, que no quiero ir… Òscar me arrastra calle abajo y yo hago chirriar mis botas contra la acera. Que sí, que vamos. Que no, que paso, que estoy nerviosa. De repente me entran las peores dudas que podrían entrarme: ¿¿¿Voy bien vestida??? Es lo que tenemos las modernas, que escogemos un vestido con una trucha en cuatricomía estampada en todo el pecho y después vacilamos de si la elección es la adecuada. Mientras tanto… Nos perdemos. Nos hemos ido al otro extremo de Alcobendas y yo ya debería estar en el Pablo Iglesias para que me expliquen cómo irán los festejos. A desandar lo andado.
Llegamos sudando como pollos y yo con cuarenta caramelos de mora en el estómago formando una masa a lo panellet de pvc. Justo entro cuando Clara, la organizadora, está terminando la explicación. Clara es una tía muy profesional, majísima y cariñosa que me recibe con un sonrisón que me reconforta. Me encuentro con gente maja, y significa mucho que lo diga si tenemos en cuenta que toda mi sangre se me había convertido en granizado hemoglobínico a causa de mi histeria.
La presentación es en familia. Una sala de actos deluxe ocupada por una cincuentena de personas. Miro hacia atrás, estoy en la primera fila (porque me han obligado) y al ver a la gente me entra una risa tonta de lo más intelectual. Hablan los que están sobre el escenario y Jorge Eduardo Benavides, el autor invitado y miembro del jurado, transmite una calma que por suerte se me contagia durante unos minutos. Llega el momento crítico: van a pronunciar los nombres de los finalistas y tenemos que levantarnos para que nos aplaudan. Soy la segunda, es lo que tiene la B como inicial, y cuando me levanto me estiro como una jirafa para que no se me note la cojera. Aplausos, qué flipe…
Después un cocktail en la que todos los proyectos de autores nos presentamos los unos a otros y parloteamos como marujas. Un toquecito en el hombro: “¿Me lo firma? Para Juli”. Y yo alucinando y escribiendo dedicatorias de tres párrafos a desconocidos. Òscar me dice al oído que lleva cuatro copas de vino tinto sin nada sólido para mojar. Yo llevo seis coca-colas y burbujas en las venas.
Más en familia todavía fue la cena en un gallego que estaba nada más cruzar. Como todo lo que servían tenía alma y ya sabéis de mis manías nutricionales, cené pulpo con cachelos (el pulpo no puede tener alma, no seamos ingenuos), que estaba riquísimo, y una cuajada con miel y estabilizantes.
A mi derecha mi consorte, que había hecho muy buenas migas con un valenciano llamado Raúl que también había quedado finalista. A mi izquierda Jorge Eduardo, con quien tuve el placer de compartir la conversación que sazonó la cena. Llenamos los estómagos y decidimos Òscar, Jorge, Raúl y yo terminar de arreglar el mundo con un gintonic como combustible, que ya está bien de tanto petróleo. Al salir llueve a mares, qué falta de respeto, y nos refugiamos en un bareto de lo más cañí, con su caballito que trota por un euro y todo. Un último gintonic antes de que termine esta noche tan extraña y tan bonita. Rajamos de unos y de otros, no dejamos títere con cabeza (que conste que sólo se la arrebatamos a quien jamás la tuvo) y las carcajadas suenan como contrapunto al tintineo de los hielos.
Nos despedimos bajo la lluvia y hasta otro premio. En cuanto pueda, repito.
Laura, que te pierdes
October 28th, 2005 § 3
Te iba a comentar tu ambigua declaración de amor, pero no sé cómo se hace para los comentarios internos. Y Rebecca sigue en la capital. Así que nada, en el escaparate. Se te da bien el camuflaje… Y uno que pensaba que habías entrado en el club de los poetas tuertos… También yo le ha escrito alguna que otra lisonja apasionada a tan casquivana señora de nuestros amores-odios.
Pues esto se acaba, las vacances. Vengo de ver “Broken flowers”, lo último de Jim Jarmusch. Muy buena, pero la sesión ha sido un martirio. Resulta que a la sala del Verdi en la que la pasaban se le acababa de joder el aire acondicionado; avisaban al entrar de que podríamos devolver la entrada, pero era mi última oportunidad de verla. Y la sala estaba a tope, toma sauna; he sudado más que en el hamán de Estambul; y sin masaje, merde. Y luego quieren Estatut de cinco estrellas…
Bueno, voy a prepararle la cena al niño (conejo para más señas). Lo tengo fuera de la jaula, ya somos íntimos y no protesta. ¿Cómo podría hacerlo? Ha sido un descubrimiento comprobar que los conejos no emiten ningún ruido; por lo menos éste. Misterios de la naturaleza.
Me he vuelto a enamorar (y no seamos obvios)
October 28th, 2005 § 2
Confieso que no quería conocerte. Me habían hablado
tan mal de ti que te tenía por alcohólica y casquivana.
Sólo sabía que matabas los días tostándote al sol y las
noches fundiéndote bajo los focos de bares de moda. Me pareciste
una frívola. Aunque tenía una cierta curiosidad por ti,
llegué a despreciarte públicamente. Pero un día decidí cambiar
de trabajo, y allí estabas tú.¶
La primera vez que te vi me deslumbró tu belleza tan particular.
Pensaba que eras una rubia despampanante y, aunque sí eras
rubia, apareciste con deportivas embarradas, un chándal
viejo y el pelo recogido. Era domingo. Te mostraste más
tímida de lo que creía. Incluso bastante verde. No hablábamos
el mismo idioma, pero hice un esfuerzo por entenderte y
te entendí tanto que me enamoré.¶
Ahora que llevamos seis años juntos confieso que sí, que
a veces te echaría sal en el café del desayuno. Hubo tanta
pasión al principio y tantas desilusiones por el camino.
Es tan fácil idealizarte. Pero el tiempo pasa y hay días
que me pareces limitada y aburrida, lo siento. Y es que
me da la sensación de que te repites como el ajo, condimento
que adoras, según revela tu aliento.¶
En verano te pones esos trapos que apenas te cubren las
carnes y me escandalizo de ti y hasta me avergüenzo de ir
contigo por la calle (no es la primera vez que finjo que
no te conozco y cambio de acera). Me puede mi pasado provinciano.
Odio que te conviertas en la anfitriona ideal y que no haya
un día sin visitas en la casa. Gente extraña que me encuentro
en estado comatoso sobre mi sofá favorito. Que saquean mi
nevera cual discípulos de Atila.¶
Pero llega el invierno y, chica, es que pareces otra, no
te apetece salir tanto, me prestas más atención, me gusta
más lo que vistes y paseando contigo me creo que la ciudad
es nuestra.¶
Tampoco entiendo tus tendencias políticas querida mía. Si
eras hippie, ¿cómo es que has terminado con los Burberrys
que juran por Dolce & Gabanna? Vale que tu hermana mayor,
la pija que habla raro, les vote. Pero ¿tú? A veces pienso
que si un cacique de pueblo y la diosa Tanit hubiesen tenido
una hija esa serías tú. Por no hablar de que conduces fatal,
cruzas por cualquier parte, llegas tarde a todos los lados,
eres una auténtica chapuzas, dejas para un día de estos
lo que podrías hacer hoy… Pero, para qué me voy a engañar.
Siempre que te presento a mis amistades me arrepiento de
haber pensado en serte infiel con otra. Te encuentran tan
bella, tan diferente, tan excéntrica y tan tuya que no tengo
más remedio que admitirlo y caer rendido a tus pies una
vez más. Me he vuelto a enamorar, Eivissa mía. No te garantizo
que sea para siempre.¶
Solo en casa y con conejo
October 27th, 2005 § 1
La pareja se fue a los madriles de escapada lúdico-literaria y me deja con la responsabilidad de cuidar de Humphrey, el rey de la casa. En mi vida me he visto en tal aprieto, desde luego; y absténganse de alusiones eróticas. Lo cuidaré como a un hijo y le prepararé su menú matinal y nocturno (que ya lo quisieran muchos para sí) con el mimo y delectación con el que lo hacen sus papis.
Los niños del colegio están en el recreo. Voy a ducharme y a iniciar mi jornada cultural, sin prisas y con distancia irónica, pensando en la suerte de no tener que cubrirlo profesionalmente. (Nota: uno se gana las habichuelas ejerciendo de redactor de cultura en Ultima Hora Ibiza: de algo hay que vivir). Sigue el buen tiempo para pasear y los barcos de pesca bloqueando el puerto. Are we in the eve of destruction?
Amenaza a LFA
October 26th, 2005 § 2
Apreciada Laurimusa,
O se pone usted las pilas y nos regala unas líneas en castellano, gallego o italiano, o los musos nos mosqueamos, hacemos el ritual ese que nos mola tanto para los sábados y que incluye sangre de una virgen, y la enviamos al destierro cara a la pared.
Firmado,
Julio el ocioso (qué rabia que da) y Rebecca la agobiá
De patio a patio, pasa la vida
October 26th, 2005 § 1
En la casa de mis gentiles anfitriones de Barcelona, me distrae y hace reflexionar dos patios juntitos, pero con la distancia de la vida entre ellos. En uno, alumnos de un colegio juegan y gritan en los recreos; en el otro, ancianos terminales (todos lo son: cadáveres aplazados por favor del tiempo) arrastran sus pies con parsimonia, encorvados sobre sus años de más. ¿Qué pensarán los inquilinos del segundo patio de los del primero? Porque la viceversa ni se plantea; la juventud es eterna y da la espalda a la vejez, como si ellos no tuvieran nada que ver con ese futuro indeseable. Dos patios vecinos, dos puntas de la existencia, dos extremos de un puente que tanto cuesta recorrer si se mira desde la punta joven y que apenas es un suspiro mirando atrás desde la punta terminal.
Estambul, mon amour
October 25th, 2005 § 1
Vuelvo a España (Barcelona aún lo es, creo) tras una semana en Turquía: tres días en Estambul y cuatro de tour en bus por Capadocia. Siete días movidos en cultura y sabores. Habrá tiempo para ir picoteando en este escaparate abierto al mundo. De momento, antes de echarme una reparadora siesta tras gozar con la muy apetecible expo de Caravaggio and cía en el MNAC, sólo insistir en que sigo amando a Estambul, y es mi tercer viaje en tres años consecutivos. ¿Por qué? Por tanto y más, incluído el factor humano, of course; factor querido aún, aunque se case en enero. Sus ojos siguen siendo limpíos, su rostro y su cuerpo hermoso, y parece tan sincero y honesto cuando me repitió (tras los tres besos de rigor) que “I will never forget you”. ¿Me conformo ya con bien poco o es que lo mucho puede ser una simple semilla?
La frasecita de la noche
October 25th, 2005 § 0
Una cena prêt-à-porter y una botellita de vino de la Cappadoccia dan para esto:
Julio César se pasea por Sevilla en una calesa vestido de lagarterana y pidiendo guerra
A esta solemne sentencia llegamos Òscar, Julio y una servidora sin saber muy bien cómo. André Breton estaría contento con nosotros…
Cuidado con lo que decimos
October 21st, 2005 § 8
A todos aquellos que piensan que el mundo se está pudriendo yo les digo que ya olía mal cuando nos lo pasaron. Y es que ahora contamos con un instrumento más para comprobarlo: Internet.
¿Cuál pensáis que fue uno de los primeros mensajes que se enviaron a España a través de la red? Pues no fue un saludo a lo “Encuentros en la tercera fase”, sino una petición formal a cambio de una suntuosa recompensa del ejemplar de Interviú en el que Marta Sánchez enseñaba las tetas.
El iluminado en cuestión, el elegido para abrir España al mundo de la comunicación cibernética en 1991, es Daniel J. Swartling, hoy en día el jefe del departamento de Química de la Universidad de Tennessee. Pobre, no pensaba él que años después nos enteraríamos…
Si queréis alucinar clickad aquí y leeréis el texto
¿Qué hubierais escrito vosotros?
Mientras el cuerpo aguante
October 17th, 2005 § 4
Hay que intentar seguir, vivir
como si fuera la única esperanza
de consumo, antes que la caducidad
nos nimbe de detritus perecederos.
Y tanto da que el círculo se cierre
en una misma y clónica claudicación
repetida en sabores diferentes.
Es tu única y sola oportunidad
de ocupar tu tiempo consentido.
Aunque sepas el final de la peli,
entra en la sala; aún puedes distraerte
con algún matiz inesperado.
Empezamos bien
October 17th, 2005 § 0
He perdido el bono del billete a Turquía. Desde Ibiza la agencia está intentando solucionarme el desastre. Menos mal que tenía seguro; espero que no haya problemas y pueda volar esta noche a Estambul. No me había pasado nunca algo así, pues suelo ser muy cuidadoso con estas cosas. ¿Desgaste de los años? ¿En qué tendrá uno la cabeza, amores que hurgan en las neuronas útiles?
Lunes y vacaciones. Desde el equipazo informático del Rebe-Oscar Team oígo de fondo el recreo infantil del colegio vecino. Una mirada al futuro imperfecto. Ay, Gombrowicz, me estás dando el viaje… A ver si los de la agencia de viaje llaman pronto, me ducho y salgo a dar una vuelta por la city. Quería pasar por la Pedrera para ver la expo de Gil de Biedma, si está abierta.
Pensar que la peña está trabajando en estos momentos me produce una sensación placentera, qué le vamos a hacer. Hoy por mí, mañana por ti. La esclavitud por turnos. That´s life, mon semblable, mon frére.
La prueba del delito
October 16th, 2005 § 0
No puedo decir nada… Tengo la boca llena de nueces.

Y mi padre más
October 16th, 2005 § 0
El cansancio que me invadió al despertarme se me pasó por una llamada de mi hermana Marisol. Al principio me asustó; una llamada desde Rota a las once no parecía buen augurio. El padre tiene 91 años, y uno está a punto de irse a Turquía de vaciones.
Pero, gracias dioses, no era por eso. Cosas de gestiones entre los hermanos. De paso, le conté el buen ratito (largo) del fiestorro de la anfitriona. Buena gente y buenas cosas. Ella, mi hermana, me cuenta que también se acostó tarde, cerca de la cuatro. Le tocaba guardia para cuidar del padre, y, como de costumbre, se habían ido a bailar. Todo un ejemplo, casi humillante para mi proverbial pereza actual hacia el trasnoche.
Por la mañana, mientras desayunaban, Marisol le preguntó al padre que qué esperaba ya de la vida. Y él, viudo reciente y con su habitual instinto de supervivencia y amor a la vida y al placer, va y le suelta: “Pues nada, lo de siempre: comer, beber, fumar, bailar, dormir y ver a las muchachas”.
Salí a la mañana soleada del domingo barcelonés con la vitalidad a tope. Gracias, papá.
Hoy no me puedo levantar
October 16th, 2005 § 0
Me quedaré aquí, en la camita, tapada con el edredón y con sólo un ojo fuera de mi cueva. Que no, que paso de salir… Ya lo sé, que siempre que quiero hacer una fiesta me repites lo mismo. “¿Tú sabes cómo queda la casa al día siguiente?”. Pero qué le vamos a hacer, son los daños colaterales de una circunstancia más que grata. Con lo bien que me lo paso yo comprando el atrezzo del guateque…
Ya lo dijo Julio en un poema. Cuando la noche se encanalla… pues puede pasar de todo, y para muestra los miles de botones que hay esparcidos por el suelo; todo un mapa de la batalla dibujado con ceniza, gotas pegajosas y ganchitos fosforescentes pulverizados a pisotones. Cuando reúna las fuerzas necesarias, cuando una expedición al baño se convierta en necesaria, sólo entonces saldré de mi refugio y me pondré manos a la obra.
Aaaaaaaaaa… Un bostezo… ¿Y si me quedo un ratito más? Se oyen pasos fuera. Será Julio… Salgo y me tomo un té. Aaaaaaaaa… Otro bostezo. Uy, qué pereza me da eso de recuperar la verticalidad. ¿Y si no fuera Julio? ¿Y si fuera un duendecillo especializado en cumplir ese deseo de “cuando me despierte que esté todo recogido”? ¿Existirán esas criaturas? Seguro, si dicen que existe Dios, con la de cosas complicadas que se le suponen, es más que probable que mis duendecillos sean reales. Aaaaaaaa… Pues sí que sería guapo, sí, que al salir todo estuviera recogido.
-Hola Julio-
-Hoooola niña-
Visión del desastre. Panorámica de los daños. Mierda, putos duendecillos que nunca se enrollan.
