I’m Waiting For the Man

January 9th, 2012 § 2

Del grupo auspiciado por el megalómano Andy Warhol me gusta sobre todo el famoso disco del plátano en la portada; y en él esta canción, aparte de Sunday morning y I’ll be your mirror, por la dulzura irresistible de la voz de Nico. Pero durante mucho tiempo interpreté mal de qué iba la copla, pues, ingenuo de mí, creía que era una historia gay y que el tipo al que esperaba con tantas ganas Lou Reed era su amante. Era lo que pasaba cuando el elepé no traía las letras y confundía uno el cielo con la tierra. Porque de amante, nada de nada; lo que esperaba el mozo era el camello que le pasaba la heroína. Nada menos. Lo deduje cuando un día me fijé que hablaba de los 26 dólares que llevaba en la mano y del hombre all dressed in black. Vaya plancha. Y uno que pensaba que el ritmo nervioso del tema, con esa guitarra obsesiva y monótona, era un trasunto simbólico de la angustia de la espera amorosa. Pero me dio igual averiguarlo, mi versión era más estimulante y no me importaba el original; algo que también me sucede a menudo cuando intento recordar un poema que conozco de memoria: que alguna neurona caprichosa lo ‘arregla’ a su manera.

Teselas para un retrato (sound-track) de Julio Herranz.

El mensaje

January 5th, 2012 § 7

crucigrama

Tomó aire con toda la fuerza que le permitieron sus pulmones de atleta adolescente. El pecho se hinchó y con esa presión acumulada logró propulsar las palabras que se habían escondido en el estómago. Las lanzó al río con la misma violencia que empleó su padre con él aquel memorable día de agosto en el que aprendió a nadar por cojones.
Las vocales construyeron una barca con las úes, remaron con las íes, engancharon velas a las oes. Las consonantes se embarcaron y vadearon con destreza los meandros y las rocas que emergían de las aguas. Sortearon todos los obstáculos aunque no pudieron evitar que se produjesen algunas bajas durante la travesía. Las palabras más tímidas se lanzaron al agua y se ahogaron. Otra se arrepintió en el último momento, saltó a la ribera de cualquier manera y se quedó allí, con el tobillo roto, esperando al próximo buque. No todo lo que llegó a los puertos de Yunque, Estribo, Martillo y Apófisis lenticular se correspondía con la verdadera intención de la expedición. Pero algo llegó.
El cerebro en el que amarraron las palabras interpretó con su mejor voluntad aquel batiburrillo tembloroso de sintagmas, preposiciones, adjetivos, verbos, objetos directos e indirectos. Los labios dejaron entrever los dientes y respondieron con una consonante sibilante (s) y una vocal débil (í) al interrogante final del mensaje, activando así los diecisiete músculos faciales necesarios para generar una gran sonrisa en el emisor.

Mis tuenti favoritos de 2011

December 30th, 2011 § 18

‘Fantastic Mr. Fox’ de Wes Anderson (sí, es de 2009 pero la he visto este año).

Sévérine Serizy.

‘Libertad’ de Jonathan Franzen.

‘La felicidad de los pececillos’ de Simon Leys.

Un chapuzón nocturno en ses Salines.

Cristina en directo y en diferido.

Londres con mi tocaya.

La Milana Real.

Eloy.

Mis pequeñas maldades sin importancia.

La entrevista a Valérie Tasso.

La incuestionable valentía de Eva y Rebecca.

La ribera del Duero.

Toniet y mis cacharritos de cerámica.

‘La belle ferronière’ en la National Gallery (y Turner).

El talento de Mr. Longville.

La BSO de ‘Hanna’ de Chemical Brothers.

Una cena en Córcega-Barcelona.

‘Rearrange’ de Miles Kane.

Pupa.

mr. fox

The Sound of Silence

December 28th, 2011 § 2

Soy devoto admirador del dúo desde los 60, y aprenderme canciones suyas era un estímulo más para estudiar inglés. Tengo todos sus Lps, en vinilo, claro, y algún domingo por la mañana les doy un repaso. Así que, como en el caso de The Beatles, Leonard Cohen y pocos más, podría usar muchos de sus temas para este sound-track. Tomo este porque lo relaciono con mi primera visita a Nueva York, en abril de 2002; o sea, aún frescas las huellas del 11-S. Me vino a la mente cuando paseaba una mañana lluviosa por los alrededores de la Zona 0: And in the naked light I saw ten thousand people, maybe more. People talking without speaking, people hearing without listening, people writing songs that voices never share, no one dare disturb the sound of silence. Insistía aún al acercarme a un parque cercano en el que colgaban fotos, poemas, cosas. Guardábamos todos un silencio sonoro, mirándonos incómodos ante ese altar improvisado que publicitaba un dolor ya tan famoso, casi obsceno. Pero lo que más me impresionó fue el barro de una esquina, pues pensé que podía ser fácilmente restos del desastre. Al tocarlo con los dedos sentí vergüenza y un escalofrío.

Teselas para un retrato (sound-track) de Julio Herranz.

Carta a los Reyes Magos de la literatura

December 21st, 2011 § 5

Lucía Etxebarría nos ha dado una buena noticia navideña: ha dejado de escribir. Ella echa la culpa a los piratas, pero por mí como si la tiene el chachachá. ¡Gracias, Lucía! En un momento como este en el que la industria editorial inunda las mesas de novedades con decenas de títulos cada semana, los libros que verdaderamente valen la pena, las obras solventes y originales, se han de pelear a codazo limpio para mantenerse en la librería más allá de los quince días de rigor. Por eso, cualquier iniciativa que desbroce el panorama literario, que lo sanée y le saque brillo, me alegra y, como diría nuestro Borbón, me llena de orgullo y satisfacción.

Sin embargo, no es Lucía todo lo que no reluce. Sería injusto achacarte este mérito a ella solita, pues ruedan por ahí muchos otros autores prescindibles. Por eso, queridas musas y musos, imaginad que ante vosotros están los Reyes Magos de la literatura y, en un momento en el que se sienten generosos, os piden que les déis el nombre de a quién eliminaríais del panorama literario. Si, quizá suene un tanto mafioso eso de “eliminar”, pero El Padrino me marcó tanto…

Mi madre es un pez

December 15th, 2011 § 0

Las antologías de cuentos son un menú degustación literario, un picoteo que no exige estar hambrienta de lectura y que te divierte por su variedad. Por eso me molan tanto, porque puedo leerlos en el bus, en el metro, antes de comer mientras espero a que el agua rompa a hervir… Y la mejor de este año ha sido Mi madre es un pez, editada por Sergi Bellver y Juan Soto Ivars en Libros del Silencio.

Prologado por los antólogos y con un epílogo firmado por Eduardo Mendoza, Mi madre es un pez convoca entre sus páginas a algunos de los autores españoles con más talento. Y no hablaré de edades ni de generaciones, que meterme en jardines no es mi deporte favorito. Pero os menciono a algunos de los escritores que han aportado su cuento a esta antología, que tiene como médula el tema de la familia: Jon Bilbao, Berta Marsé, Mercedes Cebrián, Gabriel Sofer, Jordi Soler, Antonio Ortuño, Ricardo Menéndez Salmón…

Os desvelaré cuál ha sido mi cuento favorito: Neverland de David Ventura. Si alguien me pidiera un relato inspirado en la familia, jamás se me habría ocurrido la genial idea de inspirarme en los Jackson, en los hijos de la estrella del pop que vieron como su padre, un negro paliducho y sin nariz, fallecía de una sobredosis tumbado en su cama con dosel, rodeado de un desorden de juguetes y retratos suyos con ansias imperiales. Y hasta aquí puedo leer, porque el resto os recomiendo que lo leáis vosotros. Sí, lo admito, odio un poco a David Ventura por saber crear una atmósfera magnífica en seis páginas, por subirme las cejas hasta el nacimiento del pelo a medida que avanzaba en el cuento. Pero, aún teniéndole un pelín de inquina, tengo que recomendaros este cuento y, cómo no, la antología completa, perfecta para llevar en el bolso de aquí para allá e ir dándole mordiscos cuando nadie mire.

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Mi madre es un pez de varios autores
Libros del silencio
N.º págs: 376
PVP: 22 €

Tan sólo una sombra

December 5th, 2011 § 0

Milo J. Krmpotić es uno de los escritores favoritos de Las Musas. De él os recomendamos sus dos novelas para adultos, Sorbed mi sexo y Las tres balas de Boris Bardin, ambas publicadas en Caballo de Troya. Y ahora, este escritor, periodista, futbolero, dj y señor de su casa, ha probado con el cuento y ha vuelto a acertar.

Breve, duro y explosivo, el relato Tan sólo una sombra de Milo J. Krmpotić es un puñetazo en la nariz, dicho sea esto en el mejor de los sentidos posibles. Un padre desesperado por la desaparición de su hija se sumerge en internet con la intención de detectar al pederasta que se la ha llevado. Para ello, se meterá en chats haciéndose pasar por una niña para atraer la atención de todos los pajilleros posibles, seguro de que sabrá de inmediato quién le arrebató a su Wen en cuanto se cruce en su camino.

Lo dicho: un expresso literario, amargo, fuerte y cuyo gusto dura en el paladar. ¡Y sólo cuesta un euro! ¿Por qué no invitáis a alguien a un cuento? A ese compañero de curro al que le debéis un café, a ese amigo que sabéis que está chungo… Por un euro haréis un regalo original, barato y, por encima de todo, de primerísima calidad. En este link podéis comprar Tan sólo una sombra de Milo J. Krmpotić, un autor que nos pirra en todas sus versiones, la novelesca y la cuentista.

Milo

Luka de Suzanne Vega

November 16th, 2011 § 2

My name is Luka, I live on the second floor… La dura historia de maltrato infantil que cuenta, cantada con la dulce y tierna vocecita de esta menuda cantante norteamericana, me impresionaba. Estaba en el segundo disco suyo que compré (¿finales de los 80?), que también tenía otros temas de interés. Una buena canción y una intérprete que habrían pasado sin más, si no hubiera sido por su inesperado concierto en la entonces discoteca Ku de Ibiza, que durante varios veranos programó actuaciones insólitas en la isla dentro de su proyecto Barcelona-92. La que más, desde luego, la de Montserrat Caballé con Fredy Mercury. Todo un acontecimiento. Pero me gustó más la de Suzanne Vega, acaso porque fue más íntima, discreta y porque resultaba un contrate feliz con la música que ponían en la sala. No vino mucha gente, desde luego, y cantó sin más compañía que la de su guitarra. Timida, mirando hacia adentro, fue desgranando un programa emotivo y lírico que me llevó al huerto sin reservas, clavándome la puntilla cuando cerró, precisamente, con Luka, que pareció dedicármela, pues (cerca uno) me miró y sonrió varias veces. Gracias, guapa.

Teselas para un retrato (sound-track) de Julio Herranz.

Jo confesso

November 9th, 2011 § 4

Me confieso incapaz de definir esta obra. Es una novela histórica, el relato de un amor, una autobiografía, una novela de misterio. Jo confesso de Jaume Cabré es, sin duda alguna, uno de los mejores libros que he leído este año. Algunas novelas te entretienen, otras te enamoran por la forma de narrar, por alguno de sus personajes. Pero muy pocas consiguen atraparte, abducirte y obligarte a leerlas casi con devoción religiosa.

Mil ocho páginas que saben a poco. Eso es Jo confesso de Jaume Cabrer. Un violín que el luthier Lorenzo Storioni sacó de sus talleres en el siglo XVIII sirve de hilván para una novela monumental, con infinitos niveles de letura, cambios temporales y puntos de vista narrativos. El protagonista es Adrià Ardèvol, un hombre superdotado que hereda este instrumento de su padre, un anticuario que esconde tras de sí una historia siniestra. Su amigo Bernat, compañero de Adrià desde la infancia, es el depositario de esta particular confesión redactada en un rapto.

Jaume Cabré habla en este millar de páginas de la belleza y de las atrocidades del nazismo, del arte y de la decrepitud de la vejez, del preciado legado intelectual europeo y de Europa como la cuna del sadismo, de la amistad y de la traición. Y, sobrevolando todos estos binomios, una historia de amor compleja y apasionada te corta la respiración en muchos de los párrafos de Jo confesso.

Parece que aquí nos cuesta reconocer la belleza de esta reflexión sobre el mal, de esta novela monumental de Cabré. Si tenemos en cuenta que el autor ha vendido medio millón de copias de Jo confesso en Alemania, ¿qué nos ocurre? ¿Por qué no nos hemos lanzado como kamikazes a las librerías para hacernos con un ejemplar? Os lo prometo: si no leéis Jo confesso estaréis peridiéndoos uno de esos libros que sólo nacen cada muchos años.

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Jo confesso de Jaume Cabré
Proa (en castellano, Destino)
N.º págs: 1008
PVP en papel: 26,90 €
PVP en ebook: 18,99 €

Y sin embargo, te quiero

November 1st, 2011 § 2

Si al tango me acerqué por mi padre, a la copla por mi madre. Herencias que debo tener en mi adn y que llevo con la cabeza bien alta, faltaría más. Esta de Quintero, León y Quiroga (son las mejores) la tengo asociada, además, a dos recuerdos ajenos a ella, mucho más recientes: Fue el primero una colaboración con el pintor amigo Paco Romero; el interpretó en plástica el tema en una deconstrucción de una viñeta de Mortadelo y Filemón, y uno en un poema que cerraba así: “A tal pasión, enajenada en copla,/ sólo conviene martirio de puñales/ en la cruz que el deseo da a su víctima.” Colaboración por parejas (siete), que presentamos en Palma en 1997 en una exposición que tuvo cierta gracia y eco: La pintura com la poesia. El otro recuerdo es anterior, primavera de 1990, Berlín, a pocos meses de la feliz caída del puto Muro infame. Una semana en compañía de mi vicio favorito, pero enfadados. Y me dio por cantarle la copla por un hermoso parque de la castigada ciudad. No debía de quererte, y sin embargo te quiero… Una interpretación desgarrada que ya quisiera doña Concha; pero nada, cuando el Muro caía se levantaba otro entre nosotros.

Teselas para un retrato (sound-track) de Julio Herranz.

Placer

October 29th, 2011 § 3

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Me gusta observar el movimiento de su cabeza mientras succiona de esa manera teatral y ostentosa que tanto me gusta. Levanta sus ojos verdes hacia mí y me dedica una mirada zalamera como si no hubiese tarea en el mundo más apetecible que la que ahora cumple. Tal vez hasta me atreva a agarrarle el pelo y dirigirla, marcarle un poco el tempo, pero, eh, sin forzar demasiado. Lo justo para incrementar el morbo.
Entreabro los ojos, humedecidos por las oleadas de placer. En mi ensoñación creo ver más allá de la puerta de la habitación, en mitad del pasillo, una bolsa de la compra que hace un minuto, juraría, no estaba ahí. No, no estaba ahí. Una descarga eléctrica me hace saltar de la cama, salir del cuarto y, sí, allí está ella, sentada en el sofá, con la gabardina todavía puesta, goteando en la alfombra. Me apuñala con una pupila dilatada de decepción y otra contraída de rabia. Evito sus ojos y giro la cabeza hacia el espejo del recibidor donde me reflejo desnudo, delgado, pálido. Un cadáver vertical. En un gesto estúpido me cubro el pene con las manos pero el balón ya me ha dado en las pelotas. Y me sorprendo sintiendo una mezcla posible de alivio y tristeza.

Virgensita no me lleves

October 28th, 2011 § 3

Frida Kahlo. El tequila. El chile picante. El chile muy picante. Los tacos. La cerveza Pacífico. La cerveza Negra Modelo. La cerveza Negra Especial. La cerveza Corona… La cerveza en general. La lucha libre mexicana. Los bordados de colores. Las enchiladas y los nachos. El cilantro. La Playa del Carmen y Tulum. Las canciones tristes que cantan los borrachos. El acento cantarín y diminutivo. Y creo que me estoy dejando algo…

¡Las calaveras! La muerte comparte piso con los vivos y por eso México es un país repleto de sonrientes calaveras que yo también quería llevar conmigo a todas partes. Y esa pasión, esa diversión de la que Freud escribiría cosas feísimas, me ha llevado a compartirla con quien quiera a través de Virgensita no me lleves, una tienda online de joyería Punk Tex Mex, como definió mi jefa de marketing (es de las buenas, de las que prefiere una caña a un curso de coaching). Piedras semipreciosas y cristal, corazones y pistolas… Todo tiene cabida siempre y cuando sonrían las calaveras bajo sus pómulos puntiagudos.

¡Bienvenidos! El tequila está servido.

Dinero, tequila y amor, no hay otra cosa mejor
Pulsera Dinero, tequila y amor, no hay otra cosa mejor.

Man on the roof

October 20th, 2011 § 4

Tal vez era un francotirador de la poli, apostado en una cornisa, esperando a tener a tiro al psicópata que se esconde tras los ventanales de un rascacielos. O puede que un techador colocando tejas en el típico y tópico plano de recurso de una urbanización americana con sus casas perfectamente alineadas, sus jardines peinados con cortacésped y sus piscinas en el backyard. ¿O un ejecutivo trajeado, haciendo bulto en una fiesta exclusiva en la azotea de un edificio de lujo? Nunca lo sabré. En la pantalla de mi televisor encendido de madrugada era tan solo ‘man on the roof’, el ‘hombre en el tejado’ en los escurridizos títulos de crédito de una película que terminaba en ese momento.
No tuve tiempo de leer su nombre pero me gusta llamarlo Paul Aubrey. Un joven actor que se paga los estudios de interpretación haciendo de extra en alguna película mientras sueña con sentarse junto a Jay Leno en su Tonight Show y decirle, ahora con un Golden Globe en el regazo, “hey, man, my career started on a roof” [Risas del público]. Pero no, no lo creo. En mi imaginación Paul Aubrey no es realmente ese actor joven y ambicioso. Mi Paul Aubrey roza ya los 50. En su día consiguió colarse en algunas pruebas para un papel importante pero una ligera falta de fotogenia, acompañada de una voz no demasiado viril para su rotundo físico lo condenaron a la fosa común de los actores de recurso.
Creo, de todos modos, que se gana bien la vida. Si te fijas forma parte de la tripulación en la última de Hanks, ha hecho de zombie en The Walking Dead y creo haberlo visto en las oficinas de la agencia de publicidad de Mad Men. Ha formado una familia, tiene un par de hijos. Uno ya mayor, Paul Jr., harto de sus batallitas de juventud y otro más pequeño, Mark tal vez, que todavía espera pacientemente a los títulos de crédito para buscar a su papá. Y puede que sonría al ver su nombre pasando como un relámpago por la pantalla.

the end end

Take a Walk on the Wild Side de Lou Reed

October 18th, 2011 § 2

Cerrando mi época inglesa, volvía de Londres en 1974 y descubría Ibiza, pensando que sería una estación de tránsito hacía mi Andalucía añorada y no un puerto estable donde quemar mis naves. Hay Itacas que se imponen sin que nos demos cuenta y nos bloquean el camino previsto. Qué bien sentaba ese saxo cálido y los tu-tu-tu-tu-tu… cuando la bailaba en aquel Pacha hippy de verdad. Hey, baby, date un garbeo por la cera de enfrente: and the covers girls went… Pero no le presté atención a la letra hasta mucho después; y la merece. Agridulces bocetos de hermosos jovencitos ambiguos que van a la Gran Manzana para comerse el mundo y son devorados por su fauna noctívaga. ¿De isla a isla y tiro porque me toca? No diría uno tanto, mi timidez y mi molesta herencia judeocristiana frenaban tan sugerente decadencia, de lo que, claro, me alegro hoy. Las ruinas físicas me parecen también ruinas morales, y la isla tiene playas, rincones y argumentos donde evitar la vida. Una canción (y todo un disco, Transformer) que sigue coleando con brillos de lentejuelas, ácidas emociones y música inspirada. He thought he was James Dean for a day…

Una vez al año

October 12th, 2011 § 4

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He pasado la tarde decorando el escenario de nuestro pequeño espectáculo anual. Una modesta función privada, de apenas 14 personas entre actores principales y público. La madre, el padre, cinco hijos, un yerno, dos nueras, cuatro nietos. Sentada en mi precario lugar de la mesa, que apenas puedo defender por la distancia y los años que han pasado desde que abandoné la casa familiar, me pregunto si estoy entre los espectadores o los actores de esta representación y mi pregunta me da la respuesta.
Todo esto que ves, nosotros, la mesa repleta de platos exquisitos, la cubertería de plata, las copas de cristal tallado, los candelabros de bronce, los servilleteros de tela verde y roja… Todo esto es fruto de un amor que murió hace muchos años. Ni siquiera tengo la certeza de que alguna vez existiera, aunque me reconforta pensar que así fue. Que durante un tiempo logró malvivir en la cubierta del barco, menguante y maltrecho, agitando las branquias para tomar un poco de aire. Sufrió, murió, pero al menos estuvo vivo y eso ya sería mucho.
Los niños nos hacen reír y el tono de la conversación se eleva. Se escucha de fondo, sin embargo, la lluvia que arrecia, el viento que maltrata la uralita del garaje y pienso que, ahí fuera, puede que las cosas no sean mucho mejor que esto.