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LasMusas

Nieve en Barcelona… y de la que cuaja

El reloj marca las doce. Un lunes lluvioso, uno más. Voy a hacerme un té para consolarme y cuando miro por la ventana… ¡oh, sorpresa! ¡Está nevando! Lo comparto a voz en grito con los compañeros de planta, que giran el cuello, miran por la ventana y me responden eso tan peninsular de “pero si es agua-nieve, no va a cuajar”. Pues claro que es agua-nieve, no va a ser Fanta-nieve, ni gin-nieve (mmmm… apuntar idea). Bueno, vale, no he dicho nada.
Poco a poco la cosa se anima. Cada vez revolotean más copitos, más gordos y en manada, bailando con el viento y dibujando cardúmenes escarchados que mueren al tocar el suelo. “Que no cuaja, no te preocupes”. Y a mí la mosca se me había instalado detrás de la oreja como una okupa de vacaciones. El cielo está de un blanco tan puro que amenaza más que tranquiliza. El suelo se llena de pequeñas lentejas de hielo que, según los expertos, no permanecerán por mucho tiempo. Todos nos arremolinamos para comentar el tema, pegados a los ventanales como peces reclamando su ración de escamas de alimento. Los miro, los observo como si fuera Pocahontas en un rompehielos. El ambiente es festivo. Todos ríen y eso me tranquiliza.
Pero la nevada empeora. Se levanta iracunda y cada vez se ve menos. Los que viven lejos abandonan el trabajo y se van a sus casas, porque en cualquier momento los trenes dejan de funcionar. Y me acojo a esa bula con la justificación de que soy de Ibiza, soy “de lejos”, así que me voy a mi casita que mi gato me necesita.
Salgo a la calle y me encuentro de morros con el Apocalipsis hecho clima. Llevo botas de agua, chica previsora, pero el suelo resbala más que el demonio y voy dando traspiés mientras la nieve, tan bonita ella, me golpea en los ojos, me la trago, se me mete por la nariz… A ver si no va a ser tan maravillosa.
Llego a la parada del autobús y tras veinte minutos de espera me cuentan que han suspendido el servicio. Tócate los coj… Recorro la Diagonal dando pasos torpes, agarrándome a papeleras, farolas y árboles, como si fuera borracha pero sin estar contenta. Ramas partidas cubren el suelo y las que todavía aguantan dejan caer bolas de nieve como melones. En medio de la tormenta perfecta, llego al metro en pleno proceso de crionización. Una vez recupero la circulación sanguínea en una mano, me hago con el bono de transporte y entro en el subsuelo. Está abarrotado y los vagones simulan los trenes del Holocausto, pero al menos se está calentito. La gente se espachurra por entrar. Y tan abrigaditos vamos todos que sudamos la gota gorda. Trasbordo. Un nuevo vagón atestado de bufandas y llego a mi parada. ¡Aleluya! ¡Ya estoy en casa¡ Salgo del metro y… ¡PATAPÁM! Cual Papisa con katiuskas beso el suelo con pasión y no encuentro manos con las que frenar el golpe.
Un señor con bigote y muy formal, pero que no se aguanta la risa, me ayuda a levantarme. “Vaya día”, me comenta mientras se le escapa una sonrisa. “Estupendo, ¿no le parece?”, le respondo. ¿¿¿Acaso la nieve no es maravillosa???

Diagonal con Via Augusta, Barcelona, 8 de marzo de 2010.

¿Jugarías al dominó con Damian Kulash?

El desternillante baile del vídeo A million ways, grabado en un solo plano fijo, les dio a conocer en Internet. Después, arrasaron en youtube con su coreografía sobre cintas deslizantes en Here it goes again, también en plano fijo, y ahora han vuelto a dar la campanada con This too shall pass.

El vídeo utiliza el efecto dominó elevado a la enésima potencia y puntos humorísticos que comienzan cuando el espectador se pregunta por qué los componentes de OK Go aparecen, de entrada, con sus monos salpicados de pintura.

No contentos con ello, el grupo propone una segunda versión del mismo tema grabada en un único plano secuencia con la música en directo para demostrar que con un presupuesto ajustado y derroche de creatividad se pueden hacer cosas divertidas e interesantes (buscad el vídeo en youtube porque han desactivado la inserción y no os lo podemos mostrar).

Pero a Las Musas también nos ha encantado el trabajo visual para Wtf? un vídeo psicodélico-colorista en el que, una vez más, toda la acción se desarrolla en un solo plano fijo. ¡Geniales!

Este grupo se ha ido abriendo paso en un mundo tan competitivo como el musical mediante el uso del marketing viral. ¿Qué han conseguido? Tres álbumes de estudio en el mercado, ventas, muchas ventas, que sus conciertos cuenten cada vez con más fans incondicionales, que el juego Guitar Hero incluya dos canciones suyas: Do what you want y Here it goes again y haber participado en la banda sonora de Luna Nueva

Las Musas tuvieron la oportunidad de verles en directo en Barcelona (siempre que podemos fardamos de ello) y comprobar que, payasadas aparte, son buenos músicos, buena gente y, qué caray, que su cantante Damian Kulash es uno de los chicos más sexys de la música actual. Love you Damian! y larga vida a OK Go.

No estamos locos

Julio se quedó perplejo y escandalizado
ante el delirante pacto acordado entre los cuatro
protagonistas de la historia. Algo tan insólito
como que un notario aceptase unas condiciones
semejantes para asumir la paternidad del niño,
rechazado por una banda y querido por las otras tres,
sólo podía pasar en Ibiza, una isla singular
con una esquizofrenia social de ver para creer.

Y es que aquí conviven sin asombro ni quejas
la tradición moral católica más convencional
con movimientos libertarios de un humanismo
progresista que ponen en solfa las normas familiares.
Dos mundos paralelos, indiferentes el uno hacia el otro
mientras no interfieran en sus intereses acotados.
Caso contrario, el forastero tiene las de perder;
y entonces, más le vale esconder sus principios
o abrirse hacia horizontes allende sus orillas.

Cuando Alice, a quien Julio estimaba sensata
dentro de márgenes flexibles, le pidió su opinión,
no supo muy bien a qué carta quedarse.
Le intentó hacer ver los riesgos de una solución
tan frágil y sujeta a unos imponderables
que, fácilmente, se les podía ir de las manos.
Un niño crea lazos y dependencias sólidas
que igual les enfrentaba en una guerra sin cuartel.

Lo sé, querido, y no paro de darle vueltas a la cosa;
pero Peter se cierra en banda a cualquier duda
que le despierte de su sueño; Beatriz no concibe
que llegue a tomar cariño a ese ser que le crece dentro
y sólo piensa en volver a ser libre; Gustav, el pobre,
me quiere tanto, que acepta todo lo que yo diga;
y por mi parte, lo que más me preocupa es el niño,
Tommy, que estará aquí en dos meses escasos.
El panorama, pues –precisó Alice sonriendo-,
es para no dormir. Por cierto, Julio, ¿no te apetecería
ser padre de recambio? Ya puestos, eres una carta
más solvente que cuatro guiris desquiciados.

Cuadragésimo primer poema de Alice Carroll y Peter Pan venden piso en Ibiza de Julio Herranz (para acceder a todos los poemas del libro, haz click aquí).

Fotografía de Alejandro Marí Escalera

El latido de los pasos de cebra

Me gustan los pasos de cebra. Son treguas bicolores que regulan el ritmo de las aceras. Las mañanas de las ciudades son silenciosamente bulliciosas. Gente que va y viene, que recorre por enésima vez el mismo surco que sus pies han trazado el día anterior, y el otro, y el otro… En silencio. Siempre en silencio. Si alguien habla o canta, siempre es a través de unos diminutos auriculares que, al mismo tiempo, levantan alambradas de privacidad que sirven para imponer más silencio. De repente, todo se detiene. Una luz roja indica que comienza la inacción, una ataraxia de un minuto y cuarenta segundos que algunos aprovechan para ajustarse la bufanda. Otros, en cambio, miran hacia arriba, como si hasta ese momento no hubieran reparado en que además de pavimento también hay cielo, y en días como hoy ambos comparten el mismo color. Las personas se posan en la orilla del paso de cebra como los sedimentos de los ríos: el espacio vital queda en suspensión, la cercanía es la norma y nadie piensa en violarla. La circulación se detiene en un trombo abigarrado. No hay pulso pero sí vida.
De repente el asfalto vuelve a bombear. Una luz verde recortada en una silueta estática marca el inicio del movimiento. Algunos arrancan apáticos, otros lo hacen con un sprint. El caudal se desborda en constantes giros a derecha e izquierda. Ya no existe la cuadrícula, ni el orden, ni el nosotros: cada uno tira por su lado.
Por todo esto, me gustan los pasos de cebra y los observo desde la luna grasienta del autobús. Sin embargo, siempre cruzo por la carretera.


Umeda Crossing de Strevo

Las Musas aparecen en una invitación de boda

Gracias al blog, en estos últimos cuatro años y medio nos han ocurrido cosas curiosas, pero quizá la más sorprendente haya sido esta. Hace un par de días, Marcela nos dejaba el siguiente comentario en un post de 2006 (para acceder a él, haced click aquí):

Cuando buscábamos un bonito pensamieno para la tarjeta de bodas, tropezamos con:
“Conejos del mundo, amaos sin límites. ¿Qué hay mejor en esta vida que un buen par de orejas largas y sedosas?”
Nos pareció hermoso y ahí quedó plasmado en las invitaciones…
Muchas gracias por tu inspiración. Quise citarlo pero no encontré tu nombre.

Qué ilusión más tremenda cuando leí estas frases… Sobre todo, porque Humphrey ya no está conmigo y me enterneció pensar que algo que escribí pensando en él ha acabado animando una invitación de boda que, por cierto, debió ser de lo más original y comentado. Marcela & company, os deseamos mucha felicidad y largas tardes de sábado acariciándoos las orejas, cómo no, largas y sedosas.


Mk & Carl’s Wedding de phil websurfer

Un año sin el actor galaico-catalán

Hace 365 días que no tenemos al grandísimo Rubianes sobre los escenarios. Sin embargo, este maestro es como el Cid, pero en humorista: gana sonrisas hasta después de muerto. Con Rubianes me ocurre lo mismo que con los hermanos Marx, ya que no puedo contener la carcajada por muchas veces que me repitan el mismo chiste. ¿Qué tendrá de especial esta gente que sabe regalarte algo tan valioso como la risa? Rubianes no debió morir tan pronto, todavía le quedaban muchas cosas en las que cagarse y a las que desearles que explotara una bomba y se les quedaran los cojones colgando del campanario…

Como la falsa moneda

Entre la galería de personajes singulares
que Alice y Peter conocieron en la isla blanca,
como la llamaría Rosiñol, otro de los viajeros
artistas que se quedó prendado de ella, figura
Elmyr d’Hory. ¿Sería este su nombre auténtico?
Vete a saber la verdad en un tipo que hizo
del fraude el centro de gravedad de su vida.

Le conocieron a finales de los 70, en una fiesta
que dio en La Falaise, su hermosa residencia
por Los Molinos. Como en tantas otras veces,
su única invitación fueron sus caras bonitas;
literalmente. Y la de Peter sobre todo, muy
muy celebrada por el pintor, tan sensible
y receptivo él a la mejor belleza masculina.
Hablando de Picasso, le arrinconó un buen rato
mientras se lo comía con los ojos y le toqueteaba.

Vino a rescatarle su secretario, un joven rubio
y lampiño de foulard al cuello y mirada lánguida.
Igual temía perder su cómodo puesto de trabajo.
Le dijo a Alice, encantada con el éxito de su chico,
que Elmyr se ufanaba de que ni los propios
autores distinguían sus falsificaciones, pues
no copiaba, pintaba a la manera de, como bien
reflejó Orson Welles en su ilusionista Fake?

No siempre con Alice, menos bienvenida,
Peter frecuentó la casona exquisita varios años.
Eran fiestas gloriosas, la verdad, y Elmyr no se pasó
nunca de la raya; aunque las otras rayas sí
que abundaban. Y los tipos oscuros del negocio
del arte a los que había hecho ganar tanto dinero.
Esos que luego le dejaron tirado cuando saltó
el escándalo. Tenía pánico de la extradición
a Francia, donde –decía- le matarían en cuanto
pisara la cárcel. Prefirió, pues, el suicidio
y quedarse en Ibiza. Finalmente, era un caballero.

Cuadragésimo poema de Alice Carroll y Peter Pan venden piso en Ibiza de Julio Herranz (para acceder a todos los poemas del libro, haz click aquí).

Fotografía de Jordi Salewski Pascual

La bella traición de los sentidos

Siempre me han atraído los síndromes neurológicos, los fenómenos de la percepción, las rarezas que afectan a un pequeño porcentaje de la población. Uno de mis favoritos, junto al Síndrome de Tourette, es la sinestesia. Aquí tenéis la definición que da la Wikipedia de este trastorno tan original:

La sinestesia, del griego συν, ‘junto’, y αισθησία, ’sensación’, es, en retórica, estilística y en neurología, la mezcla de varios sentidos diferentes. Un sinestésico puede, por ejemplo, oír colores, ver sonidos, y percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto con una textura determinada. No es que lo asocie o tenga la sensación de sentirlo: lo siente realmente.

Tomemos como ejemplo a un célebre sinestésico, Arthur Rimbaud, y su Soneto de las vocales:

A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul: vocales,
diré algún día vuestros latentes nacimientos.
Negra A, jubón velludo de moscones hambrientos
que zumban en las crueles hediondeces letales.

E, candor de neblinas, de tiendas, de reales
lanzas de glaciar fiero y de estremecimientos
de umbrelas; I, las púrpuras, los esputos sangrientos,
las las risas de los labios furiosos y sensuales.

U, temblores divinos del mar inmenso y verde.
Paz de las heces. Paz con que la alquimia muerde
la sabia frente y deja más arrugas que enojos.

O, supremo clarín de estridores profundos,
silencios perturbados por ángeles y mundos.
¡Oh, la Omega, refleja violeta de sus ojos!

Traducción de Mauricio Bacarisse, extraída de Wikisource

Me fascina esta traición de la percepción. Además, creo que es un fenómeno mucho más común de lo que podría parecer a simple vista. Todos somos un poco sinestésicos. En mi opinión, el número 5 es verde y robusto, mientras que el 2 es amarillo pálido y líquido, desleído. El hielo me huele a metal. Cuando estudiaba música siempre pensé que el do era rojo y el mi, naranja.

¿Qué percepciones sinestésicas tenéis vosotros? ¿Cuándo les dais vía libre a los sentidos para diluirse unos con otros?

Ibiza puede matar

Ibiza puede causar impotencia. Ibiza es cancerígena y acorta la vida. Ibiza daña el esperma. Porque Ibiza es un tabaco de liar creado y distribuido por una empresa de Elda, Alicante (haced click aquí para acceder a más información).


Es curioso que la palabra Ibiza tenga el mismo efecto que otras como Cartier, Rolex, Loewe o Armani: la gente quiere productos que lleven “Ibiza” en su denominación. Tenemos sonido Ibiza, ropa ibicenca, casas ibicencas… Incluso el ser de la isla te proporciona ultramar algunas ventajas inesperadas, como estar al margen de según qué normativas estúpidas que dictan las empresas en cuanto a la forma de vestir. Qué pena que los políticos ibicencos y las instituciones públicas ibicencas no se diferencien también por su calidad, exclusividad y originalidad…

Y siempre será así

Lee historia, así aprenderás que nada nuevo
hay bajo el sol, y vete luego a la cama.
Desde luego, algo hemos progresado:
con todas las de la ley se mata ahora.

Qué admirable ingenio el de los hombres.
Ni nos detiene el mar ni el alto cielo.
Pero somos los mismos en el lecho oceánico,
y nuestro vuelo es siempre a ras de tierra.

Hace mucho que la esperanza humana
fue roída por bocas que vomitan lodo
y será igual de nuevo, y siempre será así.

Lee historia y vete tranquilo a la cama:
dormido o despierto es la misma pesadilla
y antes que tú otros no hicieron nada.

dert

Este soneto de Edna St. Vicent Millay (1892-1950) es tan pesimista como demoledor. Te deja ese regusto amargo de las palabras directas como proyectiles a la conciencia.

Sillón y biblioteca, todo en uno

Leer y acumular, todo es empezar. Los lectores somos, al mismo tiempo, ávidos coleccionistas de libros, por lo que las estanterías acaban tapizadas de ejemplares que forman tetris imposibles y peligrosos para quien duerme o se sienta cerca de ellos. En mi casa he sufrido aludes de libros y, creedme, las tapas duras en caída libre son más peligrosas que las nieves del Everest.

Algún diseñador imaginativo y lector ha ideado el invento que solucionará estos problemas: la Bibliochair de Nobody & Co. Sillón y biblioteca, todo en uno, que te permite no sólo acumular los volúmenes en su estructura sino también cambiar de libro sin levantar las posaderas. Además, cuenta con un reposapiés a juego. Estos ingeniosos diseñadores también han ideado estanterías muy originales y útiles para almacenar libros sin poner en riesgo tu vida y la de tus visitantes. Os recomiendo, si podéis daros un capricho, que le echéis un vistazo a su web: www.nobodyandco.it

Seducir sin sufrir en el siglo XXI

Para ser sincera, tengo que confesar que Milena Ivanova es mi amiga. Pero no es mi amiga porque, qué se yo, me salvara de las chunga en el patio del colegio, o porque me deje saltar de su balcón al mío cuando me dejo las llaves, o porque un día de rebajas las dos nos fijáramos en la misma prenda… Es mi amiga porque desde que la conocí, allá por la presentación de Sexperiencias, su primer libro, me enamoré de ella: de su sentido del humor, de su ironía, de su inteligencia rápida y certera como el gatillo de un francotirador. Además de un corazón más grande que Brasil, Milena es una de las personas más divertidas que conozco, y no pude resistirme a tanto encanto concentrado en una sola persona.

Seducir sin sufrir en el siglo XXI es el segundo libro de Milena y, como ella, es un libro ácido, sorprendente, entretenido, chispeante. En él, Milena nos ofrece las claves de la vida amorosa: el calvario de la primera cita, infidelidades, perdones, venganzas, las “rupturas ecológicas” (para saber qué son tendréis que comprar el libro). También desgrana los componentes de la esencia de la seducción y, creedme, es una experta seductora. ¿Queréis saber qué tipo de de sector eres tú o es la persona a la que quieres llevarte al huerto? Pues en Seducir sin sufrir en el siglo XXI encontraréis todos los perfiles, así como un test para averiguar a qué grupo perteneces.

Podría continuar líneas y más líneas hablando de este libro y de su maravillosa autora, pero os lo voy a resumir en una sola frase (larga, pero sólo una): solteros del mundo, casados de la Vía Lactea, con Seducir sin sufrir en el siglo XXI os miraréis al espejo, recordaréis amores pasados, planearéis amores futuros y, lo fundamental, la sonrisa no abandonará vuestros labios.

Seducir sin sufrir en el siglo XXI de Milena Ivanova
Esencia Editorial
N.º págs: 352
PVP: 15 €

Las dos tierras de Alejandro Marí Escalera

Musas y musos residentes en Ibiza, ya tenéis plan para esta tarde: acudir a la inauguración de la exposición Entre 2 tierras de Alejandro Marí Escalera. La cita es en la sala muncipal de exposiciones de Santa Eulària a partir de las ocho de la tarde. ¡Una hora buenísima para no tener ningún otro compromiso!
Esta muestra recoge las fotografías con las que Alejandro Marí Escalera ganó el Premio Nacional de Fotografía Profesional Lux Oro 2009, una colección de imágenes en blanco y negro tomadas en el ferry entre Formentera e Ibiza. Además, algunos escritores de las islas han contribuido con textos inspirados en dichas fotografías, entre ellos, Julio Herranz.
Alejandro y Julio son experimentados compañeros de viaje, ya que, junto a Jordi Salewski, son los artífices de Alice Carroll y Peter Pan venden piso en Ibiza. ¡Las Musas estamos de enhorabuena! Es un placer tener a esta gente entre nuestros píxels y esperamos que la inauguración de esta tarde sea todo un éxito.


Fotografía de Alejandro Marí Escalera que forma parte de la exposición Entre 2 tierras.

El título más extraño del año

Hay cosas que sólo pueden hacerlas los ingleses. Una es cocinar un pastel de riñones y convertirlo en plato nacional. Y la otra es mucho más divertida y fácil de digerir: el Premio Diagram al título de libro más extraño del año.
Se acaban de hacer públicos los finalistas para esta edición y, ciertamente, resulta muy difícil escoger a un ganador. ¿No os lo creéis? Pues os detallo a continuación algunos de los aspirantes, a ver si sois capaces de elegir sólo un título:

• A Tortilla is Like Life
• Bacon: A Love Story
• Bondage for Beginners
• Crocheting Adventures with Hyperbolic Planes
• I’m Not Hanging Noodles on Your Ears
• Is the Rectum a Grave?
• Mickey Mouse, Hitler and Nazi Germany
• Ten Stupid Things That Keep Churches from Growing
• What Kind of Bean is this Chihuahua?

¡Los hay para todos los colores! Podéis acceder al listado completo haciendo click aquí. Como no nos dejan votar en la elección inglesa, haremos nuestra propia selección. ¿Cuál es el libro cuyo título os ha sorprendido más? Ha de ser un libro real, no vale tomarse una tortilla de amanitas y soltar lo primero que se os pase por la cabeza. Por ejemplo, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero de Oliver Sacks. Un, dos, tres, responda otra vez…

O entre los tres nos organizamos

Peter: Uff, qué complicada puede resultar la vida
cuando va en serio. Ahora que parece resuelto
el problema clave, empiezo a ver la dimensión
real del asunto, y no las tengo todas conmigo.
Ya sé que me he metido en un buen lío
y que te debo mucho. Sin ti no hubiera sido
posible convencer a Bea. Quiero que sepas, Alice,
que siempre te estaré agradecido por ello.

Alice: Más te vale, desde luego, porque tampoco yo
lo tengo claro. No sé por qué me he dejado arrastrar
por tu entusiasmo sin sopesar bien el riesgo.
Me temo que ninguno de los dos estamos preparados
para criar un niño, y me parece algo tarde
empezar a los sesenta. En fin, aprenderemos
sobre la marcha, qué remedio. Sólo espero,
Peter, que no te arrepientas y me dejes colgada.

Peter: ¿Cómo puedes llegar a pensar algo así de mí?
Calla, no contestes. Te salen los argumentos por los ojos
y sé que no podría rebatirlos. Sólo te pido, Alice,
que me des un voto de confianza; el último.
Lo necesito. Será un poco como empezar de cero.
Vale, somos mayores, pero eso tiene también ventajas.
Evitaremos errores de principiante. Será como un hijo
con dos madres; una experiencia estimulante.

Alice: Un hijo con dos madres, pero una de alquiler
y con un contrato firmado que no le compromete
más allá del parto. Menos mal que Gustav aportó
esa cláusula de revisión a los cinco años. Al menos
así tendremos un margen para que la paternidad
se consolide; aunque me sigue pareciendo extraño
que el notario aceptase un pacto de responsabilidad
tan atípico: Si al final del plazo te ves sin fuerzas,
será Gustav el padre, tú el abuelo, yo lo que quiera
y Bea la madre; si para entonces sienta la cabeza.
Menuda alianza de generaciones nos hemos montado.

Trigésimo noveno poema de Alice Carroll y Peter Pan venden piso en Ibiza de Julio Herranz (para acceder a todos los poemas del libro, haz click aquí).

Fotografía de Alejandro Marí Escalera

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