Las Musas celebramos nuestro quinto cumpleaños

September 3rd, 2010 § 11

¡Muchas felicidades, Musas y Musos! Gracias a vosotros hemos cumplido… ¡¡¡5 AÑAZOS!!! Este blog, que comenzó como una pachanga y, por suerte, continúa siendo lo mismo, ha sufrido épocas de abandono que siempre hemos superado por vuestros tirones de orejas y vuestras collejas virtuales. Es un gustazo teneros ahí, criticando lo que no os gusta y regalando halagos cuando algo os ha molado. Si no fuera por vosotros, hace años que este patio de luces 2.0 habría dejado de existir.

¿En qué se traducen cinco años de blog? En todo esto:
· 840 posts
· 3.738 comentarios

Por todo esto y mucho más, gracias a las musas y musos isleños, a los peninsulares, a los que nos visitan desde Tunstall y Frankfurt; a las musas furtivas que miran y se van, a los que sólo aparecen una vez y a los que pasan por aquí cada día; a los que conocemos, a los que conocíamos y gracias al blog hemos reencontrado; a los desconocidos que quizá algún día conozcamos y a los que no conoceremos jamás. Y ahora, permitidme un momento de debilidad para darle las gracias a Laura por soplar en las brasas cada vez que me apago, y a Julio por hacernos cómplices de sus aventuras poéticas.

Espero que os guste nuestro cambio de aspecto. Sombra aquí, sombra allá… pero el contenido no cambiará: continuaremos abonadas al caos y el desorden, en los que tan a gusto nos hemos encontrado hasta la fecha. Si queréis saber cuál es el último despiste de Las Musas, os lo confesaré, por ser vosotros: en realidad, hoy no es nuestro quinto aniversario, sino el viernes que viene… Me confundí pero me hacía tanta ilusión celebrarlo con vosotros que lo he adelantado y, con vuestro permiso, enciendo las luces de fiesta.

¡Feliz No Cumpleaños!

after party

After Party de Victor Bezrukov

Oximoronómana

September 1st, 2010 § 5

Me fascina darle la vuelta al lenguaje, mirar bajo el dobladillo de las palabras para verles las costuras. Me encanta traducir frases hechas a otros idiomas y retorcer expresiones hasta despojarlas del sentido originario. Sinonimia, polisemia, antonimia… Tal y como me llamó hace algún tiempo mi zurdo favorito, me encanta ejercer de “francotiradora de la palabra”.
Una de mis obsesiones en este campo es dar caza a los oxímoron que habitualmente utilizamos sin reparar en ellos. Últimamente he recopilado unos cuantos, tan absurdos y tan hipnóticos para una loca de la semántica como yo, para compartirlos con vosotros.

- Inteligencia militar: como el lenguaje de los delfines, aún está por demostrar.
- Fuego amigo: enlaza con el primero. Esto se lo han inventado los yankees, fijo, porque han repartido tanta estopa en las guerras que algún nombre tenían que ponerle a “un tonto con una pistola”.
- Capital riesgo: si tuvierais dinero, ¿lo invertiríais en una cosa que lleva la palabra “riesgo” en su nombre?
- Planta Alternativa de El Corte Inglés: sin comentarios…
- Precio amigo: a los amigos no se les cobra. A todo caso, se les regala algo.
- Falda pantalón: esto, además de un oxímoron, es una horterada.
- Bocadillo vegetal de pollo: existen más variantes, como el vegetal de jamón y el vegetal de queso. Próximamente en sus pastelerías, vegetal de chistorra y vegetal de botillo del Bierzo.

Para terminar, os dejo un oxímoron maravilloso por cortesía de Carlos Ubeda.

oxímoron
Oxímoron de Carlos Ubeda

Volver con el alma marchita

August 30th, 2010 § 4

Por causa de una aceleración rocambolesca,
las cosas se precipitaron en cuestión de un mes.
Efectivamente, Peter cortó con Bea en cuanto
volvió de Italia; y resultó más fácil de lo esperado.
Se había liado con un chico de su Toscana
natal y se sintió aliviada al poder dejar Ibiza
sin remordimientos; renunciando a la maternidad
a favor de Alice por una suma razonable.

Peter tuvo un accidente de moto y se partió
una pierna; razón por la cual dejó el apartamento
de Playa d’en Bossa y se mudó al piso grande
que Alice alquiló en la Plaza Parque gracias a la
generosidad de Gustav, que lo había heredado
por sorpresa de un vieja tía suya, hippy, que murió
en Alemania. Allí se instalaron los dos con Tommy,
dejando a Gustav la habitación de invitados.

Fue Alice quien, con su evidente autoridad moral,
decidió las normas de convivencia de la casa:
ella dormiría en una habitación con el niño,
a quien puso una camita junto a la suya;
Gustav y Peter tendrían un cuarto para cada uno,
y sería ella quien les visitaría si le venía
de gusto. La relación sería abierta con los dos
y ninguno tendría derecho a tener celos del otro.
Si no lo aguantaban, la puerta estaba abierta.

Para el tema intendencia, contrataron a una chica
uruguaya, María, que venía tres veces por semana.
Cada cual siguió con su trabajo: Peter, el cuero
y sus dibujos; Gustav, chapuzas inmobiliarias,
y Alice, diseños ad-lib en invierno y masajes
en verano. Una familia singular, desde luego,
pero que no llamaba demasiado la atención
en la isla que frecuentaban; sólo alguna ironía
del amigo Julio, quien iba a menudo a verles;
sobre todo para hablar con Gustav y leerle
las cosas que iba escribiendo sobre Alice y Peter.

Cuadragésimo séptimo poema de Alice Carroll y Peter Pan venden piso en Ibiza de Julio Herranz (para acceder a todos los poemas del libro, haz click aquí).

Volver con el alma marchita Alejandro      Marí Escalera

Fotografía de Alejandro Marí Escalera

El talento de Carlos

August 26th, 2010 § 4

Siempre me he preguntado si las personas que tienen talento para el arte son conscientes de la admiración que provocan en los pobres mortales que apenas conseguimos trazar un monigote con dos palitos y un redondel. Esa admiración se convierte en rabia cuando ese talento se queda encerrado entre cuatro paredes, no se sabe muy bien por qué.
Uno de los artistas más talentosos que conozco –sólo comparable al enorme Sir Henry Longville y a mi admirado Paco Romero ;) – es Carlos Tur Costa (Eivissa, 1977) que inaugura este fin de semana en la sala Ebusus de Vila una instalación conceptual acompañada de varios lienzos con la que se presenta de manera oficial en la isla. Mientras escribo esto me entran ganas de reñirle, como hacemos todos los que le conocemos. Y lo voy a hacer porque es probable que no lea esto nunca: Eres muy bueno compañero, eres sublime (lo digo así, sin que me de la risa ni nada), así que haz el favor de sacudirte algunas paranoias y sacar tu talento a la luz del día. Trabaja. Explótate. Que los demás digan lo que quieran, como mucho se morirán de envidia.

Para descubrir algunas pinceladas de sus creaciones: www.artelista.com

ctc

Pintura de Carlos Tur Costa

Zoo o cartas de no amor

August 25th, 2010 § 3

Trasladaos al Berlín convaleciente de la Gran Guerra, al Berlín de los escombros y de la vanguardia cultural, sobre todo la nocturna y cabaretera. Allí vivía una pequeña comunidad de rusos exiliados tras la Revolución Bolchevique, entre los que se encontraban algunos artistas como Boris Pasternak o Victor Shklovski, el autor de esta novela epistolar. Shklovski, escritor y principal ideólogo del formalismo ruso, está perdidamente enamorado de Elsa Triolet, también escritora. Imaginad ahora que Shklovski le declara su intención de escribirle a diario como muestra de su amor y Triolet, lista y un pelín retorcida, le responde lo siguiente: aceptará sus misivas, siempre y cuando no hable de amor.

Zoo o cartas de no amor conforma una pequeña antología de estas cartas que hablan de literatura, de las dificultades de arraigo de los exiliados, del Berlín ceniciento pero con ganas de renacer, de las vanguardias emergentes… Pero, sobre todo, Zoo o cartas de no amor es una promesa traicionada, ya que Shklovski no puede evitar dejar traslucir en sus palabras la adoración que siente por Triolet y cuánto la desea. Hasta descubrir este libro, Shklovski era para mí el arduo filósofo del formalismo ruso, una de las corrientes más soporíferas de la teoría de la literatura y, creedme, éste no es un título fácil de ganar. Pero Zoo o cartas de no amor me ha descubierto a un Shklovski humilde, frágil y pasional que, gracias a la condición impuesta por Elsa Triolet, dejó atrás una correspondencia maravillosa.

Zoo o cartas de no amor de Victor Shklovski
Ático de los libros
N.º págs: 168
PVP: 19 €

Zoo

Ay, payo, qué ricas las almóndigas de la maaaama…

August 24th, 2010 § 7

Meat Balls Albondigas

Meat Balls Albondigas de formalfallacy @ Dublin (Victor)

La Real Academia de la Lengua ha aceptado la palabra almóndiga con la justificación del “uso popular de la palabra”. No entiendo a esta gente… O destilan más caspa que un congreso de anticuarios o se lanzan en plancha al lado cutre de la vida.

Digo yo que con esa premisa, deberían hacer dos cosas. Por un lado, ofrecer a Belén Esteban el sillón A de Andreíta de la Academia, por sus aportaciones al lenguaje de mercadillo. Por otro, aceptar los siguientes vocablos, que a populares no los ganan ni los boquerones:

- Cocreta: bolica de bechamel rebozada.
- Salsicha: churrito de carne picada. Si se introduce en un panecillo alargado, pasa a llamarse jotdoc.
- Malocotón: fruta de verano naranja y jugosa, que también se come en amílbar.
- Fregoneta: vehículo para tranportar mercancías y montar paraditas en los mercados.
- Amoto: vehículo de dos ruedas que se roba con facilidad.
- Sífilis: dícese de la mujer delgada.
- Linotipia: mareo, vahído, desvanecimiento.
- Urol: moneda de la Unión Europea.

¿Qué otras palabras proponéis, musas y musos?

La noche de los gatos

August 20th, 2010 § 0

Por supuesto, se lo dedico a Lula que, como dice la canción, “los gatos no tienen dueño, los gatos no tiene amo, no respetan las señales, no responden los reclamos. Vivir así comprade no puede ser malo”.

Con todos ustedes, La noche de los gatos de Muchachito Bombo Infierno. Un vídeo fetén que suena a viernes… ¡Al fin!

Formentera, para los amigos

August 19th, 2010 § 6

Si queréis visitar Formentera, si ya la conocéis pero os apetecería volver, si acabáis de llegar de la isla y estáis ardiendo en deseos por regresar a ella… Para todos vosotros, aquí tenéis mi guía particular de la isla, actualizada y con fotos nuevas (nótese que no he dicho “buenas”): www.formenteramola.com

No es una web con vocación de guía turística, ni tan siquiera completa ni redonda. Es mi cuaderno de viaje en Formentera, la relación de lugares que a mí me gustan y que suelo visitar. Después de años reenviando desde mi exilio un word cutre hasta la saciedad, decidí montar esta web en la que, además, podréis encontrar alojamiento en dos casas que alquila un amigo mío. ¡Todo queda en familia!

Y, sobre todo, si no habéis estado nunca en Formentera, remediad esto cuanto antes. Es el Paraíso sin necesidad de muerte previa.

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Puesta de sol en el Cap de Barbaria.

Peyton Place

August 18th, 2010 § 0

Peyton Place es la madre de todos los culebrones, de todas las teleseries ubicadas en una ciudad pequeña donde todo el mundo conoce a su vecino. Peyton Place es uno de esos pueblos de apariencia tranquila y bonita, donde las plantas florecen en los parterres y las personas mueren de viejas en la misma cama en la que nacieron. Las fachadas están limpias y bien pintadas. Las aceras se vacían por la noche, cuando los respetables habitantes de Peyton Place se recogen en sus hogares para descansar tras una apacible jornada.

Sin embargo, por debajo de este maquillaje de quietud y corrección transcurren las aguas turbias de la traición, el incesto, la mentira y el asesinato. Abortos, violaciones, envenenamientos, hijos bastardos… Demasiada paciencia hay que tener para realizar el inventario completo de los pecados que atesoran los ciudadanos de Peyton Place. Su autora, Grace Metalious, le metió el dedo en el ojo a la sociedad estadounidense de 1956 con la publicación de esta novela, al desvelar todas sus miserias en una obra con un planteamiento inédito: dinamitar la línea divisoria entre la alta y la baja cultura. Peyton Place se mantuvo en la lista de los libros más vendidos de The New York Times durante cincuenta y nueve semanas, y no en vano llamaron a su autora “Pandora in blue jeans”, como podéis leer en el artículo que le dedica la Wikipedia (podéis acceder aquí al texto completo).

Han pasado más de cincuenta años desde la publicación de esta obra y Peyton Place ha sobrevivido al paso del tiempo. La novela de Grace Metalious (quien, por cierto, tiene un nombre ideal para un grupo heavy) no ha perdido vigencia gracias a aquellas personas que todos conocemos, decentes y correctas, que esconden en el armario un reguero de calamidades. La hipocresía, por desgracia, no es un rasgo de los años cincuenta, sino que viaja a través del tiempo, como la Coca-cola.

Peyton Place de Grace Metalious
Prólogo de Boris Izaguirre
Blackie Books
N.º págs: 560
PVP: 25 €

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Por cierto, éste es un libro muy “regalable” a madres, suegras y amantes de los novelones adictivos. Además, la edición de Blackie Books está en tapa dura y tiene un look antiguo muy pomposo.

Ruegos y preguntas

August 17th, 2010 § 12

Dentro de muy poquito le daremos un meneo a Las Musas. ¿Por qué? Porque será nuestro cumpleaños online y porque de vez en cuando hay que hacer cambios para desterrar a las polillas y al aburrimiento.

La otra noche coincidisteis algunas musas y musos en una asamblea improvisada. De esa reunión, además de algunos gintonics y mogollón de insultos dichos desde el cariño, sacamos dos conclusiones:

- Debemos subir el cuerpo de la letra (nunca diremos que no a todo lo que implique subir cuerpos).
- Firmaremos los post para que sepáis qué musa escribe, aunque al final queda bastante claro. Pero sí, vale, no es la primera vez que lo proponéis y no cuesta nada.

¿Qué otros cambios haríais por aquí? ¿Pintar el rodapiés? ¿Poner cortinas venecianas? Hablad ahora y se os escuchará, oh musos. Abrimos el buzón de ruegos y preguntas (las justas)

Mailbox
Mailbox de M J M

Kale borroka en mi koko

August 16th, 2010 § 5

Primer día de trabajo. La mañana más aciaga del año, el madrugón más áspero. El autobús va medio vacío y los que lo ocupamos miramos por la ventana sin ver, como pasajeros de cartón piedra. Mentira. Una señora dormita apoyada en la ventana y otra se abanica con fruición. El resto, cadáveres de ojos huecos.

Llego a la oficina y todo está a oscuras. Además, hace un calor insoportable porque, claro, nadie iba a imaginar que un lunes 16 de agosto habría alguien trabajando. Enciendo el ordenador y me paso diez minutos buscando el post-it con la contraseña que dejé pegado en la pantalla (gran contradicción, lo sé) y que pasó a mejor vida. ¡Ah! ¡Al fin la recuerdo! Y con ojillos de nostalgia tecleo “Formentera” mientras me maldigo por haber elegido esta palabra.

Me siento y miro a mi alrededor. Soledad. Ausencia. LA NADA. Me siento como si trabajara como vigilante de un agujero negro del espacio, como el Major Tom de David Bowie. Me abraza la inactividad pero mi cerebro crepita por las miles de ideas que combaten en él. Por un lado, las neuronas currantas intentan apaciguar los ánimos con su sensatez y su “en plena crisis, mejor tener currelo que estar en la cola del paro”. Pero son minoría: las neuronas anarko-libertarias son legión en mi cráneo. A la mierda los horarios, a la mierda los organigramas y el outlook, las reuniones y las listas de tareas pendientes. Voy a fumarme un puro y lo encenderé con mis mails por responder, con mis manuscritos por mirar y con mis marrones por resolver. ¡A las barricadas!

Las ideas se dan de hostias en mi cabeza mientras comienzo a mirar emails sin leerlos. Tengo que montarme algo por mi cuenta, tengo que dejar de trabajar y comenzar a trasubir, a estas edades, no puedo seguir mendigando sueldo y responsabilidades… Anda, ya vuelve la inspiración Borroka Flavour y las ganas de quemar contenedores. Pues mira, este año la alargaré. Le daré un lexatín a mi yo prudente, que por un año gana la revolución. Hay que darle al coco, que si no nací para funcionaria no debo comportarme como tal.

Hecha la reflexión, vuelvo al tajo. Y la Primitiva sigue haciéndose la estrecha.

Barbie borroka wtf?
Barbie Borroka WTF? de Josu Mendicute

Music was my first love

August 16th, 2010 § 16

Peter y Alice llegaron a Ibiza algo después
del tiempo cuando Bob Dylan pasó un mes
en Formentera componiendo las canciones
de aquel disco curioso y monográfico,
John Wesley Harding. Días en los que era
fácil encontrar al juglar yanky jugando al ajedrez
en la Fonda Pepe con un profesor de música
clásica, Pío Tur. Menuda pareja singular.

Una época en la que en Ibiza tampoco faltaba gente
de primera fila en el ranking musical juvenil;
como Pink Floyd, que hicieron aquí la banda sonora
de ‘More’; o Cat Stevens, Jimmy Page, Robert Plant…
Figuras que pasaban desapercibidas en una isla
donde los famosos no eran molestados por nadie
en los bares del puerto ni en las playas espléndidas
y vírgenes de chiringuitos y otros negocios.
Entonces, en Ibiza nadie era más que nadie.

Anonimato feliz que se extendió hasta los 80.
Por ejemplo, Julio les contaba que cuando Nico,
la cantante de la Velvet Underground, murió
en Vila por un accidente estúpido de bicicleta,
nadie supo quién era hasta que la noticia
saltó al mundo. El poeta recordaba con emoción
la entrevista que hizo en Radio Diario a su hijo,
Anthony Delon, para ver si encontraba al taxista
que llevó a su madre al hospital. Y hasta llamó
el buen hombre para gozo y sorpresa de todos.

Nada que ver con el agobio de tanto paparazzi
a la caza de carnaza de revista que desde los 90
invade el verano ibicenco. Una falta de respeto
que comenzó por el tiempo en el que Alice mandó
a la mierda a uno que acosaba a Freddy Mercury
mientras ella le daba un masaje en el Chiringay
de es Cavallet. Poco meses después, el cantante
de Queen murió de sida; un golpe terrible, sí,
que marcó el final de la edad de la inocencia.

Cuadragésimo sexto poema de Alice Carroll y Peter Pan venden piso en Ibiza de Julio Herranz (para acceder a todos los poemas del libro, haz click aquí).

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Fotografía de Jordi Salewski Pascual

Quiero ser vieja

July 29th, 2010 § 6

Quiero ser vieja, pelleja, anciana, pensionista jubilada cum laude y pasarme por el forro todos los complejos y los traumas. Colarme en el súper, protestar porque la sopa está fría y el filete duro, comerme un montón de pastillas de colores cada mañana, ir gratis en el autobús. Que me suba el colesterol y me baje la hipocresía. Decir que no a un montón de cosas, a un montón de gente. Ponerme un bañador de cuello alto para nadar a gusto, comer sopas de pan y café con leche. Calzar zapatillas hasta en las bodas, hablar con la tele, leer con grandes gafas de culo de vaso, llevar caramelos en el bolso. Desaparecer de este mundo de cotillas para cotillearlo todo desde la barrera. Sentarme en las plazas con las amigas para hablar de mi novio nuevo de Benidorm. Hacer Aquagym, ir a caminar con chándal de felpa, meter los pies en el mar con la falda remangada, hacerme un bonito moño y oler a nivea de tarro azul.

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Las tres balas de Boris Bardin

July 24th, 2010 § 5

Milo J. Krmpotic’ ha vuelto a escribir una novela que entraría en la categoría descrita por la frase canónica de la infidelidad: “Cariño, esto no es lo que parece”. Las tres balas de Boris Bardin tiene delincuentes, crímenes y policías, pero no es una novela negra. También tiene suspense pero está muy lejos del thriller. Explicar las novelas de Milo J. Krmpotic’ recurriendo al argumento sería equiparable a comerse un tiramisú y destacar que la cucharilla estaba limpia: quedarse en la vil anécdota. Por eso, de la trama sólo diré que hay un asalto a un furgón de dinero (bendito crimen con el que todos soñamos) y un investigador que llega a la sierra de Argentina para encargarse del caso.
Sin embargo, lo que sí hay que destacar es que Milo J. Krmpotic’ es un experto en el arte de hacer encaje de bolillos con el lenguaje. Lo tuerce, lo retuerce, lo trenza y anuda hasta crear dibujos con las palabras. No os dejéis engañar por ese apellido con tan pocas vocales, ya que el autor ha nacido en Barcelona y, para acabar de rizar el rizo, en esta novela se vuelve argentino. Semejante atrevimiento suele acabar mal, dando una apariencia falsa, de lenguaje de cartón piedra. Pues bien, Milo J. Krmpotic’ se muestra en esta novela más argentino que un alfajor, y a mí me fascina esa capacidad de disfraz literario, de la que ya hizo gala en Sorbed mi sexo.

Las tres balas de Boris Bardin se ha publicado en Caballo de Troya, un sello editorial dirigido por Constantino Bértolo. A este editor lo admiro por tantas razones (su trayectoria, su ojo avizor a la hora de descubrir autores…) que sonaría a elegía si las enumerara todas, así que no lo haré para ahuyentar al yuyu. Pero me daré un lujo que casi nunca me doy en las reseñas y es reproduciros más abajo el texto de contraportada que Bértolo escribió para esta novela. Un consejo: leed TODAS las contraportadas de Caballo de Troya que encontréis por ahí; constituyen un género en sí mismas.

Empezaremos con un AVISO PARA LIBREROS: ¡Atención!: el autor, aunque se llame Milo (como la Venus, por cierto) y aunque tenga ese apellido que no acertamos a pronunciar, nació en Barcelona, es decir: al menos por el momento conviene colocar su novela en “Narrativa española”. Gracias. Ni él ni su padre ni sus abuelos tienen la culpa de llevar este apellido que suena a guerra de los Balcanes. Este editor certifica que no ha matado a nadie. Dicho lo dicho, hemos de confesar que ha escrito un extraño thriller; polvos, sudor y sangre, el Cid cabalga. Extraño, porque no transcurre en Nueva York ni los personajes parecen monigotes pintados por Tarantino. A pesar de sus nombres, tan eslavos, son hijos, un poco bastardos eso sí, de la madre patria.
La cosa va de esto: “Llegué al lugar de madrugada, en auto, del modo en que uno debería siempre enfrentarse por primera vez a una ciudad argentina. Y puede que también a las del resto del mundo, pero eso sigo sin estar en condiciones de asegurarlo. Nunca salí de este país, lo que me dispensó el privilegio de verlo hundirse una y otra vez en la mierda. Y de hundirme a su lado, que las grandes fidelidades están para eso, para hacerte la ilusión de que hay alguien en condiciones de salvarte y acabar ahogándote de todos modos, sí, pero en compañía. Es la gran virtud de Argentina, que jamás te deja solo. Las miserias son compartidas o no son”.
Ya ven: algo semejante a lo que pronto podremos encontrar a la vuelta de la esquina si la crisis se ahonda e inunda nuestros apacibles chalets hipotecados.

Las tres balas de Boris Bardin de Milo J. Krmpotic’
Caballo de Troya
N.º págs: 160
PVP: 12,50 €

A mí nadie me llama fanática

July 20th, 2010 § 7

Hay que tener el rostro de cemento armado o ser un indocumentado para afirmar lo siguiente y quedarse tan ancho: “Las personas más fanáticas son las ateas y las agnósticas”. Saladí Costa, el presidente de la comunidad musulmana de Santa Eulària, realizó ayer estas declaraciones a Diario de Ibiza (haz click aquí para acceder al artículo) y se quedó tan ancho a pesar de haberle pegado una patada en las gónadas a todos los libros de historia universal.
Que digan que olemos a azufre y que nos mondamos los dientes con tibias de fetos nonatos tiene, para mí, más pase que que me acusen de fanática. Lo primero es fruto de la imaginación, de la tendencia a lo gore que muestran todas las religiones a la hora de definir a quienes consideran enemigos y, en ocasiones, incluso a su propio dios. Pero considero inadmisible que me llamen fanática, eso sí que no lo consiento. Los ateos y los agnósticos no levantamos templos a nuestro no-dios, no lo llevamos colgado del cuello ni nos arrodillamos ante él. Sin embargo, lo más importante de todo, el rasgo que reivindico por encima de todos los que caracterizan al ateísmo y al agnosticismo es no iniciamos guerras por defender nuestra ausencia de deidad. Vivimos relajados porque podemos comer carne siempre que nos apetezca y vestirnos como queramos, no según dicta un libro. Para los agnósticos y los ateos la única ley que tiene potestad en el ámbito sexual es la del deseo y nos la trae flojísima que el prójimo crea en Alá, Buda, Jesús o en las gomas de borrar Milán. ¿A eso se le llama ser fanático? ¿A tratar con absoluta indiferencia a los dioses de los demás? A eso se le llama ser tolerante y pacífico, una palabra que también es esdrújula y quizá por eso se confundió Saladí Costa.
Ante este argumento, los creyentes siempre sacan de paseo a Stalin. Pues bien, antes de que desentierren a este cabrón les diré que Stalin era ateo, sí, pero se la traía al pairo en qué creía su pueblo porque tenía marrones mucho más importantes por resolver. De hecho, su campaña a favor del ateísmo tuvo menos resonancia que la Semana Fantástica del Corte Inglés, como muestra el hecho de la la Iglesia Ortodoxa Rusa viviera una época de expansión durante su mandato. Así que no me vale que me saquen al ruso como comodín. Era ateo, sí, como también llevaban bigote Franco y Hitler, y no por ello decimos que los bigotudos son todos unos tiranos.
No se puede ser el líder de una comunidad que pertenece a una tradición tan antigua y rica como la musulmana e ir soltando barbaridades de este tipo sin que te tiemble el pulso. Mentir es algo deleznable en todas las religiones, pero también para los que no creemos en dios, a pesar de nuestros cuernos flamígeros y nuestras pezuñas envenenadas. Es más, para ellos es pecado. ¿De qué vale creer en un dios si después te pasas sus normas por el arco del triunfo?
Y ahora, como muestra de mi fanatismo, me voy a dar una ducha y un garbeo. Os dejo con la Mafalda de Quino, quien resume en una sola frase lo que pienso de todos los montajes religiosos.